Invertir en el campo. ¿Qué ofrecen las fincas rústicas?

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¿Adquirir una propiedad en estos momentos? La opción puede parecer arriesgada para algunos compradores, pero todo depende de la capacidad de financiación y de las oportunidades que puedan encontrarse… y hay muchas interesantes fuera de la ciudad.

Según la empresa de tasación Tecnitasa, en los cinco años trascurridos desde el inicio de la crisis hasta ahora el precio medio de las fincas rústicas ha disminuido menos que el de las viviendas urbanas. Según ese estudio las propiedades en el campo han perdido solo un 7% de su valor. Incluso, siguieron aumentado su coste hasta bien entrado 2010. Ese descenso supone haber regresado a los valores de 2008.

Estos datos ponen en evidencia dos características bien conocidas por los expertos del sector:

  1. El suelo rústico ha estado y sigue estando menos expuesto a la especulación. Eso genera una mayor estabilidad y una mayor confianza tanto de los propietarios sobre el valor de su finca como de los compradores a la hora de acometer una inversión.
  2. Ese mercado se mantiene más activo que el de la vivienda. La oferta y la demanda continúan siendo importantes aunque, evidentemente, menos fuertes que hace cinco años, porque la crisis ha llegado para todos.

Otro elemento ayuda a mantener unas buenas expectativas: la enorme variedad de la oferta en España. Desde molinos con encanto hasta masías centenarias; de fincas con olivos a dehesas con encinas; del secano al regadío. Suelo para la actividad económica con la agricultura, la ganadería o la restauración (hoteles rurales), y fincas en las que construir viviendas alternativas.

En general, y según el mismo informe de Tecnitasa, son las tierras de secano las que más se revalorizan y, al mismo tiempo, las más abundantes y baratas. Aunque el precio de una finca varía considerablemente incluso dentro de una misma provincia dependiendo de sus características (puedes ver un caso de tasación en este documento):

  • Lógicamente, si se haya cerca de alguna localidad importante o un centro turístico, dispara su valor ya que el terreno podría ser utilizado tanto como explotación como residencia.
  • La facilidad de acceso es esencial.
  • La disponibilidad de servicios comunitarios, como la electricidad, cuentan y mucho en la tasación.
  • El agua sigue también determinando el valor: no es lo mismo que la finca disponga de una canalización o una pozo que esté ubicada cerca de un río.

De modo que los precios varían por el emplazamiento y por el uso. Y hay un tercer elemento importante, que es la ubicación geográfica en la península. Pongamos algunos ejemplos que aporta el estudio realizado por Tecnitasa:

  • En Andalucía el coste de las fincas rurales en secano podría estar entre los 9.000 y 20.000 euros por hectárea y entre los 30.000 y 60.000 en regadío. Las propiedades arboladas, entre los 3.000 y los 9.000 euros la hectárea.
  • En Castilla-La Mancha, en secano la horquilla se sitúa entre los 5.000 y los 15.000 euros por hectárea y en regadío, entre 18.000 y 35.000 euros.
  • En Galicia, fincas de prado tienen un coste entre 10.000 y 100.000 euros por hectárea. Y las pequeñas parcelas cerca de núcleos urbanos, entre 30.000 y 150.000 euros.

Por lo tanto, estamos hablando de un sector con variedad y abundancia de oferta, además de una mayor estabilidad. ¿Razones suficientes para asegurar que el campo es una buena inversión? Imposible generalizar. Dependerá de las características de cada finca y de las posibilidades de financiación de cada inversor. Pero lo que sí parece claro es que dentro del mercado de propiedades apunta ser la opción más segura.

No te pierdas la selección de fincas rústicas aquí.

 

Imagen @Toprural distribuida con licencia Creative Commons BY-SA 2.0

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