7 consejos para reformar una casa rústica y ahorrar dinero

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Reacondicionar una casa rústica es un proyecto apasionante de recuperación, diseño y decoración. Sin embargo, ofrece dificultades y condicionantes que hay que tener muy presentes antes de realizar la inversión. Para evitar sorpresas desagradables, hacer las previsiones adecuadas y no malgastar dinero, convendría atender estos 7 consejos básicos.

1. Conocer las normativas que afecten a la reforma de la casa rústica

El primer paso en un proyecto así es averiguar si la propiedad está sujeta a limitaciones por la reglamentación del municipio al que pertenezca o de la comunidad autónoma en la que se ubique. Es posible que tenga que cumplir con normativas estéticas (altura, materiales y colores en la fachada, etc.) para preservar el patrimonio cultural o paisajístico. Y si se haya dentro de un casco histórico, deberá seguir un estricto reglamento de rehabilitación.

2. Analizar la estructura

Una reforma integral debe ser supervisada por un arquitecto, de modo que es mejor contar con su asesoramiento desde el principio, antes incluso de realizar la compra. Este profesional deberá realizar un estudio de viabilidad sobre el estado de conservación: muros, pilares, firme, techos, posibles filtraciones, etc. Qué se puede mantener, qué se puede mejorar y qué hay que eliminar. De esa forma se podrá valorar la dimensión de la obra a acometer y su posible coste.

Por ejemplo, tal vez habría que descubrir los muros enterrados para comprobar si es necesario sanearlos o revestirlos de láminas drenantes. Y surgirán otras cuestiones a partir de los planes de remodelación: ¿se pueden incorporar vanos adintelados para abrir los muros de carga y lograr una comunicación entre espacios? ¿Es factible construir una nueva altura o una bodega sin modificar la estructura original?

3. Preservar los materiales originales

La rehabilitación de una casa rústica debería tener como objetivo prioritario conservar la esencia de su arquitectura, es decir, la personalidad que le proporcionan los materiales originales con que se construyó: piedra para los muros, madera para la estructura interior, bóvedas de adobe, pizarra para el tejado, pavimentos de arcilla en el suelo… No solo se deberían respetar, sino que habría que lucirlos, por ejemplo con vigas vistas, visibilizando los forjados antiguos o limpiando las fachadas de coberturas artificiales que ocultan el material base.

4. Conservar puertas y ampliar ventanas

Con frecuencia, las ventanas de las propiedades rústicas suelen ser pequeñas porque sus habitantes priorizaban conservar el calor a las vistas y la luz. En el estudio de viabilidad realizado por el arquitecto, hay que analizar la apertura de nuevas ventanas o la ampliación de las existentes (podría ser, por ejemplo, rasgando los antepechos hasta el suelo) para mejorar al menos la iluminación natural. Los cerramientos antiguos son de madera, que es el mejor aislante, de modo que es muy aconsejable conservar esas estructuras incorporándolas vidrios de aislamiento y sistemas de rotura del puente térmico.

Las puertas también merecen una rehabilitación cuidadosa ya que suelen estar elaboradas con madera de alta calidad y a menudo cuentan con elementos ornamentales que se convierten en un motivo decorativo adicional.  

5. Renovar todas las instalaciones básicas

Tan importante es recuperar lo que se ve en una casa rústica como renovar por completo lo que no se ve y que el paso del tiempo ha dejado obsoleto: fontanería, instalación eléctrica (tal vez con placas fotovoltaicas), sistemas de climatización y saneamientos. Una rehabilitación integral es para muchos años. El propietario no puede arriesgarse a tener que levantar suelos o romper paredes poco después de la reforma por confiar en que alguna de esas instalaciones aguante un tiempo más.

6. Invertir en aislamiento

Hay que revisar con cuidado el tejado y el firme para prevenir humedades. Más allá de los elementos originales (teja, pizarra…), el tejado debe contar con un material que sirva tanto de aislante como de soporte para los elementos vistos, por ejemplo, un panel sándwich. Para la base de la casa (solera) debería utilizarse un encofrado contra humedades de hormigón, polipropileno o poliestireno.

7. Cuidado del espacio y la decoración

Para los interioristas, trabajar en estos espacios es un desafío muy atractivo ya que pueden combinar la estética rústica de la estructura con aportaciones innovadoras que logren un mayor dominio del volumen. Por ejemplo, aprovechando los techos altos de estas propiedades para construir segundas alturas que sirvan de zona de almacenaje o como dormitorios adicionales abuhardillados. O también aligerando la escalera interior, si la tiene, al eliminar los muros que la encajonan.

Los decoradores suelen aconsejar recuperar los muebles antiguos, encontrar elementos decorativos en mercadillos para completar el estilismo, y utilizar colores y texturas naturales en las estancias.

Ten en cuenta estos consejos básicos para ultimar la reforma de tu casa rústica. ¡Y disfruta de los resultados!

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