¿Cambiará el alquiler vacacional o los pisos turísticos tras el coronavirus?

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El coronavirus ha cambiado el mundo tal y como lo conocemos, y ha supuesto un duro revés para el turismo. El confinamiento de la población ha provocado la caída de ingresos tanto en hoteles como en pisos turísticos y en el alquiler vacacional. Y aunque las previsiones indican que la situación se irá normalizando con el turismo nacional y la llegada de turistas extranjeros, el optimismo se alterna con una cierta incertidumbre ante lo que ocurrirá en los próximos meses.

Los expertos consideran probado que estamos ante un nuevo escenario turístico provocado por la Covid-19. El gigante de los alquileres turísticos Airbnb, por ejemplo, ha previsto que sus ingresos en 2020 se reducirán a la mitad que el año pasado por la crisis sanitaria y económica. Todo ello parece indicar que el sector turístico también deberá adaptarse a la nueva situación que vivimos.

Un cambio de modelo turístico

Es probable que el turismo sufra un cambio de modelo, aunque aún no está claro cómo evolucionará. De momento, muchos propietarios de pisos turísticos ya han valorado de pasarse a alquileres de largo plazo, con el fin de evitar los posibles altibajos que el mercado pueda sufrir los próximos meses. Otros propietarios optarán por el alquiler vacacional de su vivienda durante periodos de un mínimo de un mes con el fin de aumentar la confianza de los posibles inquilinos.

A lo largo del próximo año, habrá viajeros a los que les dé más seguridad ir a un hotel por los protocolos de seguridad e higiene que instaurarán las grandes cadenas hoteleras. Sin embargo, gran parte de la población se inclinará por viviendas turísticas unifamiliares y villas de alquiler vacacional, ya que una estancia independiente minimiza el contacto masivo con otras personas, como ocurriría en las estancias comunes de un gran hotel.

De la misma manera, se espera un cambio en el perfil del cliente, que será más joven de lo habitual, ya que los clientes de cierta edad tendrán, en principio, más miedo de desplazarse y enfermar. Además, es probable que las estancias que se reserven sean algo más cortas, como consecuencia al temor de alejarse del lugar habitual de residencia ante la duda de si se producirán rebrotes de la Covid-19.

Adaptarse a los nuevos tiempos

En cualquier caso, se espera que el turismo no desaparezca del todo, pero el turista comenzará a valorar otros aspectos que antes no se tenían tanto en cuenta, como la higiene o la presencia de hospitales o centros de salud en la zona. Por el contrario, también es posible que crezca la demanda de alojamientos alejados de las zonas más concurridas de cada ciudad.

La imagen del alquiler vacacional mejorará si se toman medidas extra para higienizar la vivienda. La colocación de gel hidroalcohólico en diferentes estancias de la vivienda, como la entrada, el salón y el baño ofrecerá tranquilidad al cliente. Además, será necesario desinfectar las estancias a conciencia entre una ocupación y la siguiente, e informar de ello al cliente. Se prestará especial atención a todas las superficies que puedan haberse utilizado, desde el mando del televisor a los pomos de las puertas, pasando por las ventanas, los grifos, los interruptores de la luz, el textil, la cocina o el baño. Todas estas garantías higiénicas harán que el viajero tenga una buena experiencia y que la refleje en redes sociales, mejorando la imagen pública del establecimiento.

La digitalización será más importante que nunca. El cliente va a valorar positivamente cerraduras inteligentes y la automatización del check-in y el check-out para evitar entrar en contacto directo con personas. La comunicación a través del teléfono y la información acerca de cuestiones que pueden ser importantes para la seguridad será bien recibida, de ahí la importancia de tener una clara estrategia de comunicación por parte del propietario.

Cambios en la política de reservas y cancelación

Las ganas de viajar probablemente se mantengan, a pesar de la alerta sanitaria que ha provocado el coronavirus. Sin embargo, habrá muchas personas que prefieran hacer sus reservas en una fecha más cercana a cuando desean viajar, con el fin de asegurar que la situación sanitaria global y particular permite realizar el desplazamiento.

Con el fin de fidelizar a los clientes, los hoteles y los propietarios de los alojamientos vacacionales y pisos turísticos podrían ofertas en las que se premie a los clientes que realizan las reservas con antelación, o bien regalos de una jornada de estancia gratuita tras la reserva de un número determinado de noches.

También será necesario flexibilizar la política de cancelaciones, siguiendo la estela de la política efectuada por plataformas como Airbnb o Booking.com. En Airbnb, por ejemplo, se permitió que las reservas de alojamientos realizadas antes del 14 de marzo y con llegada entre esta fecha y el 31 de mayo pudieran cancelarse sin penalizaciones. Tener una política de cancelaciones flexible es lo que puede animar a viajar a algunas personas y contribuirá, además, a consolidar la imagen de marca.

Nadie puede saber que deparará el futuro y hasta qué punto afectará al turismo y al alquiler vacacional mientras no se encuentre una vacuna eficiente contra el coronavirus. Sin embargo, la forma de gestionar la crisis hará que el establecimiento contribuya a consolidar su reputación y salga reforzado. En cualquier caso, todo parece indicar que, como consecuencia del coronavirus, nos encontramos ante un nuevo modelo o cambio de tendencia. Adaptarse a los nuevos tiempos es fundamental, tanto para el cliente como para el dueño del hotel, el piso turístico o el alojamiento vacacional. 

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