Rascacielos de bambú

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Bambusoideae, Poaceae…o simplemente bambú. Una de las plantas más comunes en el mundo y, por ello también, de las más utilizadas por el hombre.

Aunque su verdadero origen hay que situarlo en China, el bambú es un elemento bastante habitual en prácticamente cualquier continente, a excepción de Europa.

Propiedades medicinales, nutricionales e incluso mágicas se le atribuyen a este aparentemente frágil vegetal que, además, es un material utilizado en el sector de la construcción desde la más remota antigüedad.

Ligero y flexible, el bambú ha sido y sigue siendo el compañero perfecto de materiales como la madera, la arcilla, la cal, el cemento, el hierro galvanizado o las hojas de palma.

De hecho, la flexibilidad y la alta resistencia a la tensión que ofrecen sus tallos han hecho que el bambú sea muy utilizado en zonas con alta actividad sísmica.

Pero tal vez sea la sostenibilidad la principal bondad de esta planta. El bambú es un verdadero almacén de dióxido de carbono, el gas de efecto invernadero más potente, culpable del cambio climático.

Tal vez sean todas estas características las que han hecho que sea precisamente este vegetal el elegido por el estudio CRG Arquitectos en Bamboo Skyscraper” (rascacielos de bambú), uno de los proyectos más innovadores de la “arquitectura verde” o respetuosa con el medio ambiente y que les llevó a estar nominados como finalistas del pasado Festival Mundial de Arquitectura, el WAF, en la categoría de “Mejor Proyecto para el Futuro del Año 2015”.

Inspirado en la estructura de los bosques de bambú naturales y donde este material crece a diferentes alturas y anchuras, estos rascacielos componen una pequeña ciudad, la Architect’s Village (Aldea de los arquitectos), con torres de más de 200 metros de altura. Un auténtico bosque de edificios sostenidos por columnas realizadas con esta planta.

Como explicaba Carlos R. Gómez, director del proyecto, “las fibras de bambú tienen una resistencia a la tracción tan grande que lo convierten en un auténtico “acero verde””. De hecho, algunas especies de bambú consiguen ser más fuertes y duras que el roble en apenas cinco años.

Una razón para elegirlas además de por su enorme elasticidad, que los convierte en un muy buen material de construcción para zonas con riesgo de terremotos, por su elevada resistencia al fuego.

Además, la lista de bondades del bambú para su utilización en el ámbito de la construcción es aún más larga: es un material poco pesado y, por lo tanto, fácil de transportar a cualquier punto del planeta.

Razones que también convencían al estudio de arquitectura Vo Trong Nghia Architects al concebir y crear el Bamboo Forest, un pabellón de bambú construido para la exposición del 30 aniversario The Asian Everyday: Possibilities in the Shifting World en Toto Galeria MA, uno de las galerías japonesas más influyentes en la arquitectura y el diseño, con sede en Tokio.

Ejemplo también de arquitectura verde y de cómo el bambú es un material más que adecuado en construcciones de todo tipo, este “bosque” demostró que es posible crear estructuras de dicho elemento sin articulaciones de metal, utilizando únicamente las clavijas de bambú y cuerda para unir las distintas partes de la instalación.

El fundador de este estudio, el arquitecto vietnamita Vo Trong Nghia, ha afirmado en varias ocasiones que “el bambú y el bambú laminado reemplazarán en el futuro a todos los materiales de construcción tradicionales, como el acero o el cemento”.

Él mismo ya ha realizado varios edificios en Vietnam utilizando este material, como la Casa de los Árboles o el restaurante Son La Restaurant.

Una tendencia sostenible, una nueva mirada a la arquitectura, con el bambú como protagonista.

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