Planificar, prever y decidir: claves en la reforma del local

Raúl Alonso

Continuamos manos a la obra con el acondicionamiento del local que va a albergar nuestro negocio. Si en el anterior post resolvimos  cómo cambiar o cómo adaptar la fachada, bajo los principios de ajuste al presupuesto y reclamo de ventas, ahora toca el turno a la organización interior: la sala de ventas y la zona de almacén, principalmente.

Planificar, prever y decidir son los tres verbos básicos a conjugar en cualquier reforma. Es imprescindible que sepamos cuál es el modelo de tienda que deseamos; que identifiquemos las necesidades irrenunciables para que su diseño final responda a la idea original; y que durante todo el proceso de reforma -en muchas casos de varios meses- vayamos tomando las decisiones de forma ágil para no demorarla más de lo necesario.

Con las ideas claras

El diseño del espacio por el que van a circular los clientes es estratégico, se debe solucionar combinando tanto las exigencias técnicas del producto como las estéticas, y siempre respetando el concepto original de negocio. A la hora de pensar en el diseño tenemos que responder a preguntas como: ¿el cliente va a interactuar con el producto?, ¿lo va a poder tocar o lo verá en expositores?, ¿va a necesitar de la asistencia del dependiente o se va a ofrecer en autoservicio?, ¿vamos a mostrar mucha o poca mercancía?; ¿se va a organizar por familia de productos, precios…?, ¿el surtido para cada categoría de producto va a ser amplio o limitado?

Podemos abrir una papelería en la que el amplio surtido sea la clave para llegar al gran público. O una papelería especializada, cuya cuidada selección de producto se dirige al público más sibarita o al mercado del regalo. En uno y otro caso la ubicación, el diseño del local, la forma de exponer el producto serán radicalmente distintas.

Las necesidades de almacén dependen también mucho de cada negocio, por ello, deberemos dar indicaciones claras al arquitecto del uso que vamos a hacer de este espacio. Los modernos sistemas de logística, con repartos a la medida de cada comercio, han minimizado la necesidad de almacenamiento, pero aún así conviene disponer de un espacio donde, por ejemplo, se combatan las posibles roturas del stockage de los proveedores.

Contratación del equipo profesional

Hechos los deberes estratégicos, llega la hora de elegir al equipo profesional encargado de obra. Lo ideal es que el arquitecto o empresa seleccionada haya visitado el local en el momento de la selección. Su opinión sobre la idoneidad del espacio y las necesidades de la reforma deberían ser previas a la firma de cualquier contrato de compra o alquiler. Es conveniente contar con varios presupuestos. De este modo serán comparables y nos permitirán decidir qué precio y soluciones son las que más nos convencen. En la elección también conviene tener en cuenta factores subjetivos, como la confianza.

Suministros

Es muy importante comprobar de forma fehaciente que el local no tiene ningún problema para cubrir las necesidades de energía, telefonía y agua, entre otras, que vamos a necesitar para el desempeño del negocio. Una advertencia de especial interés para la hostelería.

Papeleo

No se pueden pasar por alto temas administrativos como los permisos de obras, gestiones que pueden o no delegarse en la empresa contratada, ni empezar una obra sin los seguros. Los más comunes son los de responsabilidad civil ante terceros, accidente, todo riesgo, construcción y seguro decenal.

Certificado Final de Obra (CFO)

Se trata de un documento básico a solicitar tras la ejecución de la obra. Debe ser entregado por el director de la obra y certifica que la ejecución material de los trabajos ha sido controlada de forma cuantitativa y cualitativa de acuerdo al proyecto. El CFO debe estar visado por el Colegio de Arquitectos y/o Aparejadores, y es de vital importancia en caso de reclamaciones posteriores. No se debe recoger antes de que la obra esté totalmente finalizada ya que la garantía de obra se activa en el momento de su entrega.

Libro del Edificio

Un local requiere de continuo mantenimiento y actualización, por lo que esta documentación será de gran utilidad para que otros técnicos puedan trabajar contando con la información necesaria para el buen desempeño de sus tareas. El libro del edificio debe reflejar toda la información necesaria sobre el local: planos de instalaciones, licencia de obra, acreditaciones de calidad, memoria de materiales, empresas y técnicos que han trabajado…

Y un último consejo: ser flexible

En la reforma de un local es prácticamente imposible controlar todas las variables en juego, en consecuencia, conviene tener una actitud de colaboración ante los imprevistos.

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