Destinos de España para liberar el estrés

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Monasterios donde desconectar

El ritmo de vida acelerado imprime la necesidad de pararse a descansar. Pero, sobre todo, a desconectar. Retirarse, meditar y equilibrar la paz interior. Para ello, lo mejor es aceptar al ofrecimiento, muy limitado, de ciertos monasterios para vivir casi como monjes.

En las hospederías monásticas el gran secreto es el sosiego, una manera de romper y, quizás, de acabar valorando más aún la vida de la que se venía. Aquí el huésped no encontrará las comodidades propias de un hotel,  las celdas y la rutina son ascéticas. A cambio, silencio, paz y el disfrutar de entornos arquitectónicos de valor incalculable.

Eso sí, pocos son los elegidos porque, para alojarse en un monasterio, se deben cumplir ciertas condiciones. No se acepta a todo el mundo y, en ocasiones, sólo bajo recomendación.

La opción de acomodar el espíritu es posible en el Monasterio de Armenteira, en Pontevedra, situado cerca de Poio y Combarro (uno de los pueblos costeros gallegos más bonitos); el de San Juan de Poio, que cuenta con su propia hospedería gestionada por frailes mercedarios; la de San Martín Pinario, en Santiago de Compostela, aunque ya no vive ninguna comunidad religiosa, mantiene el encanto de un edificio del siglo XVI perfectamente conservado.

Otras propuestas son la de Santa María de Poblet, en Tarragona, declarado Patrimonio de la Humanidad, o el moderno convento de La Inmaculada, en Valencia, en el que las dominicas invitan a sus huéspedes a unirse a los oficios cantados.

 

Playas de España para relajarse

Los tesoros vírgenes y los paisajes espectaculares existentes en España cumplen con ese objetivo. Playas escondidas que se acaban convirtiendo en auténticos tesoros del boca a boca. Espacios de gran belleza repartidos por toda la geografía.

El cráter abierto al mar que, bajo el nombre de El Charco o Lago Verde, se encuentra en Lanzarote, se ha convertido en una de las piscinas naturales más atractivas de la zona. Una laguna formada por el agua marina que se filtra a través de galerías subterráneas y que enamora al que la visita.

También en las Canarias el paraíso encuentra tonalidades perfectas en la playa de Sotavento, en Fuerteventura. Arena blanca, fondo turquesa son alguno de los atractivos de este tesoro natural que compite con las de Corralejo, en la misma isla.

La de las Catedrales en Lugo (cuyo nombre verdadero es Playa de Aguas Santas) es famosa por sus acantilados de más de 32 metros esculpidos por el mar y el viento. Al bajar la marea se puede pasear bajo sus arcos y bóvedas y disfrutar de un espectáculo digno de verse. Se debe recordar que si se quiere visitar ahora, es necesario obtener una autorización gratuita vía web.

En el maravilloso escenario de las Islas Cíes, al final de la ría de Vigo, se encuentra la que, según The Guardian, es la mejor playa del mundo: la de Rodas. El acceso sólo es posible a través de barco y, al conocer sus aguas y su finísima arena blanca, el turista olvida el cansancio y el estrés que le acompañaban.

En Jávea, Alicante, existe una diminuta marina de aguas transparentes conocida como Cala Ámbolo. Además de disfrutar del snorkel en un entorno inolvidable, este refugio natural brinda al viajero la oportunidad de bañarse casi en solitario.

La Cala de los Muertos en Carboneras, Almería, es considerada una de las mejores de la comunidad. Su difícil acceso le otorga intimidad. Cerca de ella, Mónsul, Genoveses, en el mismo ecosistema de Cabo de Gata, o la Cala Manacá, en Mojácar.

La belleza y riqueza nativa del litoral se convierte en infinita cuando se visitan las playas que acogen Huelva y Cádiz. La de Bolonia, la de los Alemanes, Islantilla, el Palmar o la de Hierbabuena, en un enclave paradisíaco.

 

Islas Cíes

Islas Cíes (Vigo)

 

El Spa, un ritual para cuerpo y mente

Decantarse por un Spa es otra muy buena opción para olvidar el acelerado día a día. El del Barceló Estepona el centro de talasoterapia más grande de Andalucía, tiene como especialidad un ritual que llaman La Siesta y en el que, durante 105 minutos, se descansa en una bañera de agua marina mientras se escuchan sonidos de la naturaleza. Así el cuerpo se prepara para los masajes de después.

Con una superficie de 3.500 metros cuadrados y con agua extraída del océano Atlántico, el Gran Hotel Bahía del Duque, en Tenerife, es considerado el mejor de España. Y no sólo por sus tratamientos, sino también por los delicados productos de belleza que utilizan para sus clientes.

Compiten en calidad y relajación con otros como el Sha Wellnes Clinic de Alicante, el vanguardista W de Barcelona o el Thai Spa; éste en uno de los hoteles más exclusivos de Marbella, dentro del Villapadierna Palace.

 

Laguna Verde (Lanzarote)

Laguna Verde (Lanzarote)

 

Faros, alojamientos únicos junto al mar

El viajero tiene la posibilidad de dormir en lugares únicos y con un gran encanto gracias a opciones como el faro del cabo de Finisterre, en A Coruña, reconvertido en el hotel del fin del mundo. Un fanal rehabilitado y en el que predomina la luz y el romper de las olas.

La cercanía al mar la aporta el hotel más pequeño del mundo, el Punta Grande en El Hierro. Con tan sólo cuatro habitaciones, este hospedaje ofrece la emoción de oler y casi tocar el inmenso océano.

El estrés no existe en estos lugares de ensueño, en los que es posible recordar que sí, somos mortales, pero que qué bien se puede vivir mientras tanto.

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