Conocer mundo a cambio de poco

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Junto al transporte, alojamiento y manutención son las partidas que mayor inversión requieren durante un viaje. Viajar por todo el mundo eliminando estos gastos es cada vez más sencillo si, a cambio, uno está dispuesto a otorgar una parte de su tiempo. Esto es así gracias a la proliferación de plataformas que ponen en contacto a potenciales anfitriones con viajeros para establecer acuerdos de colaboración en los que todas las partes salen ganando.

Los anfitriones son variopintos, desde familias a negocios de hostelería pasando por ONGs o granjeros, como también lo serán las tareas a realizar a cambio de techo y comida (ayudar en el jardín, cuidar a los niños, dar clases de inglés o alimentar a los animales, entre muchas otras posibilidades). A quien tenga ganas de viajar, presupuesto limitado y disposición para hospedarse gratis en casi cualquier lugar del mundo a cambio de algunas horas de dedicación le interesará seguir leyendo.

Las reglas del juego

El primer contacto entre anfitrión y huésped se realiza, usualmente, a través de una de las plataformas online (Workaway, Helpx o WWOOFson algunas de las más extendidas). Al darse de alta en cualquiera de ellas, ambas partes rellenan un perfil de usuario en el que describen lo que son, lo que ofrecen y lo que esperan recibir a cambio, amén de fotografías y otros datos como los idiomas que se hablan y las habilidades que se ofrecen o requieren

A partir de ahí, la negociación se establece de forma privada, aunque en términos generales dos o tres horas de dedicación durante 5 días a la semana con cierta flexibilidad horaria para que el huésped pueda disfrutar de la estancia y los atractivos de los alrededores, es lo más habitual. Es importante sentar unas sólidas bases del compromiso por adelantado (que, no olvidemos, se trata de un intercambio informal y no de un trabajo, con todo lo que ello implica), incluyendo las condiciones del alojamiento y la duración esperada, que puede ir desde unos días a varios meses.

Plataformas de intercambio más populares

El hecho de que el contacto se realice a través de plataformas establecidas y profesionalizadas otorga algunas garantías básicas de verificación y soporte provechosas para sus miembros. Algunas de las más populares a nivel global son:

  • Workaway. Su fuerte es que ofrece oportunidades de intercambio en casi cualquier punto del globo y un efectivo sistema de comentarios que ayuda a ambas partes a atinar con la elección. El precio es de 36 euros por una suscripción anual para los voluntarios, mientras que es el registro es gratuito para los anfitriones.
  • Helpx. Aunque ofrece un nivel gratuito, contar con una cuenta de pago se hace necesario para contactar con los anfitriones. La suscripción es más asequible que la anterior (20 euros por una membresía de dos años), pero la oferta se centraliza en Australia, Nueva Zelanda, Canadá y algunos países europeos. El aspecto de la web resulta algo anticuado.
  • WWOOF. Acrónimo de World Wide Opportunities on Organic Farms está especializada en el trabajo en granjas orgánicas y es, por tanto, la plataforma ideal para aquellos amantes de la naturaleza con conciencia medioambiental que estén dispuestos a ensuciarse las manos durante su viaje. Cada región cuenta con su propia organización WWOOF, por lo que el futuro huésped tendrá que contactar con la que corresponda en función del destino para conocer precios y condiciones particulares.
  • HippoHelp. Es una de las más nuevas y tiene la ventaja de ser gratuita para voluntarios y anfitriones: aunque sólo cuenta con un par de años de bagaje, gana en usabilidad respecto a sus competidoras más veteranas.

Una experiencia única

La gratuidad no es la única motivación para anfitriones y huéspedes que se involucran en este tipo de intercambios en los que, tal y como ocurre con otras iniciativas como el couchsurfing (en la que se ofrece un sofá o una cama a viajeros de paso sin esperar nada a cambio), el interés por disfrutar del intercambio cultural está implícito en ambas partes. El viajero, además, cuenta con una oportunidad única de tener contacto directo con personas locales, así como de conocer el destino más allá del circuito turístico. Una experiencia única y enriquecedora tanto para quien viaja como para quien le acoge.

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