Qué nos dicen las etiquetas de alimentación que no escuchamos

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¿Cómo saber si los huevos de la tortilla eran de producción ecológica o de gallinas enjauladas?, ¿ha oído hablar la gente del código NutriScore?
La etiqueta es el principal medio de comunicación del alimento con su consumidor, pero no siempre se tiene en cuenta. Aprender a leer la información en la etiqueta de alimentación es importante para tomar decisiones de consumo inteligentes y, sobre todo, para comprobar que estamos comiendo lo que realmente queremos.

A continuación ofrecemos estos consejos para la próxima visita al supermercado:

Leer la información de la etiqueta de alimentación

De todas las etiquetas, la información de los productos de alimentación es la más importante porque afecta directamente a la salud. Los fabricantes y productores tienen la obligación de incluir datos sobre las grasas, indicando cuántas son saturadas; hidratos de carbono, especificando los azúcares, las proteínas, la sal y los aditivos.

Prestar atención a estos ingredientes

Sin embargo, esta información no siempre figura de forma clara, como se explica desde la Fundación Vivo Sano con estos ejemplos:

  • El dato sobre la cantidad de sal puede estar ‘matizado’ tras el nombre de uno de sus componentes: el sodio.
  • Algo similar ocurre con la información referente al azúcar. Es lo que sucede cuando en la lista de ingredientes leemos sustitutivos como glucosa, sacarosa, fructosa, dextrosa o maltosa. Otra fórmula a la que hay que prestar atención es a la de “hidratos de carbono, de los cuales azúcares…”.
  • En cuanto a grasas y aceites, lo más importante es prestar atención al apartado de grasas saturadas, las que más nos alejan de una dieta equilibrada. Por otro lado, conviene identificar qué aceites y grasas queremos potenciar y cuáles reducir en la despensa, y así fijarnos en el apartado origen de la etiqueta, donde podremos leer aceite de oliva, girasol, coco o palma, y grasa de origen vegetal o animal.
  • Los aditivos alimentarios son sustancias añadidas para mejorar la conservación, mejorar su sabor, color, apariencia o estabilidad. Para identificarlos se debe buscar la letra E seguida de un número (E-000), prestando especial interés a los que se relacionan de forma más general con efectos más negativos sobre el organismo, si bien su uso está permitido y regulado. En opinión de la Fundación Vivo Sano el glutamato monosódico (E-621), el aspartamo (E-951) o la tartrazina (E-102) son ejemplos.

Mirar el etiquetado en los huevos

Los números impresos con tinta alimentaria sobre la cáscara del huevo cuentan también muchas cosas. Básicamente, esta información se divide en:

  • Código de forma de cría. Es el primer número que leemos, indica las condiciones de alimentación y cuidado de las gallinas en función de la siguiente escala:
    • 0, de producción ecológica: gallinas libres y alimentadas a base de piensos ecológicos.
    • 1, de gallinas camperas: libres con acceso al exterior y alimentadas con piensos tradicionales.
    • 2, gallinas de suelo: hacinadas horizontalmente en naves sin acceso al exterior.
    • 3, gallinas enjauladas: las que son hacinadas verticalmente.
  • Código del país: son las letras que leemos inmediatamente después del código de forma de cría, ‘ES’ en el caso de España.
  • Código de identificación del productor. Es la sucesión de números tras el código del país.

Elegir productos con “sellos voluntarios”: los más comprometidos con el consumidor

Junto a la información obligatoria, en la etiqueta o envase pueden aparecer otros sellos con los que el productor o fabricante quiere resaltar su compromiso con el consumidor.

  • Agricultura y ganadería ecológica: estos dos sellos certifican que compramos alimentos libres de productos químicos de síntesis como fertilizantes, plaguicidas, antibióticos, etc…
  • Pesca sostenible: este indicativo azul evita la sobreexplotación excesiva de las especies marinas.
  • Comercio justo o Fairtrade: indica un salario justo, producto de calidad y producción sostenible.
  • Denominación de Origen Protegida (DOP) e Indicación Geográfica Protegida (IGP): para indicar una calidad diferenciada en función del lugar de producción, transformación o elaboración del producto.

Buscar la etiqueta NutriScore o el semáforo nutricional

Es muy probable que en los próximos meses en la parte frontal de los envases de alimentos procesados aparezca una nueva información marcada por un código de colores y letras. Se conoce como NutriScore, ya está implantado en Francia, y debe servir para clarificar la compra del consumidor que busca alimentos más saludables, permitiendo una comparación más sencilla de sus cualidades nutricionales.

Observar los colores

Verde oscuro con la letra A para las decisiones de compra más saludables  y rojo intenso con una E para las que atentan contra una sana dieta. Este gráfico similar a un semáforo pero con cinco grados de color (de la A, B, C, D y E) pronto será familiar para todos los consumidores, según lo anunció el pasado noviembre el Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social con el objetivo de facilitar la interpretación de la información de la etiqueta a golpe de vista.

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