Las claves del autoconsumo eléctrico

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El autoconsumo eléctrico cada vez es más rentable. La ley aprobada el pasado mes de abril ha eliminado la factura fiscal que pesaba sobre el uso de placas fotovoltaicas en hogares y, además, permite que las instalaciones de una potencia menor de 100 kW (las que se utilizan en las viviendas y las pymes) reciban una compensación en la factura eléctrica si vierten a la red general la electricidad que les sobre.

¿En qué consiste el autoconsumo?

Tanto una casa unifamiliar como una comunidad de vecinos pueden instalar paneles para producir electricidad. Si genera hasta 15 kW, no tienen que tener un punto de conexión con las compañías eléctricas distribuidoras. A partir de esa potencia y hasta los 100 kW, es necesario tramitar esa conexión.

Habrá que seguir pagando a la comercializadora por la electricidad que no provenga de la instalación (la que se necesita por la noche o en días nublados), pero también suele existir un excedente durante el día que ahora es posible vender a la compañía y así rebajar la factura mensual.

¿En qué consiste esa rebaja?

La factura de la luz de estos usuarios tendrá tres apartados: el coste fijo por la contratación de potencia, el coste variable según la energía consumida y el ahorro obtenido por la electricidad vendida. Por tanto, no es un intercambio de dinero, sino que esa cantidad se resta de lo que suman los dos primeros apartados.

¿Cómo averiguar el descuento que se obtiene?

La Red Eléctrica de España (REE) ha creado la web eSios, en la que cada día se publica el precio del megavatio hora (MWh) en que se valora el excedente de los autoconsumidores, que coincidirá con el precio de la energía en el mercado mayorista.

Ese valor será aplicable solo a los clientes acogidos al Precio Voluntario para el Pequeño Consumidor (PVPC), la tarifa regulada antes conocida como Tarifa de Último Recurso o TUR. Fuentes del Ministerio de Energía consideran que la rebaja para estos autoconsumidores puede alcanzar de media el 50% de la factura eléctrica mensual.

¿Cómo se distribuye ese ahorro en un edificio residencial?

En primer lugar, la energía obtenida por esa instalación comunitaria (autoconsumo compartido) se reparte proporcionalmente entre todos los vecinos en función de la potencia contratada por cada uno. Al mismo tiempo, cada propietario tiene asignada una cuota de producción de electricidad calculada en horas. Según lo producido y el precio de venta del excedente, así será su descuento.

¿Todo esto supone que se podrá amortizar antes la inversión en una instalación solar?

Según los expertos del sector, el coste medio de este tipo de instalación en una vivienda unifamiliar podría estimarse en unos 4.500 euros. El tiempo de amortización rondaría los 12 años solo con el ahorro que genera el autoconsumo. Incluyendo en el cálculo las rebajas por la venta de los excedentes se reduciría a 10 años.

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