Vigilancia inteligente: no le quites ojo a tu casa

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Los delitos relacionados con las viviendas (robos, vandalismo y ocupación ilegal) aumentaron en los seis primeros meses de 2017 en un 10%, según un informe de la compañía Prosegur. No es extraño, por tanto, que cada año se incremente el número de propiedades que cuentan con sistemas de seguridad.

Precisamente, ese es uno de los campos de la domótica con mayor desarrollo: instalaciones inteligentes que aprovechan la conectividad de la Red y la información en tiempo real para alejar a los intrusos de nuestras casas. Veamos algunos de ellos.

El timbre que todo lo ve

La empresa Ring Automotive ha ideado el Video DoorBell Pro, un timbre con cámara incorporada: cuando alguien llama a la puerta de la vivienda, manda un aviso al móvil del propietario con una señal de video y audio para observar al visitante y hablar con él.

La lente es un gran angular que permite visualizar varios metros de la fachada, puede grabar secuencias para documentar cualquier incidencia y además equipa un visor nocturno con el que se consiguen imágenes de alta definición incluso en la oscuridad.

La casa controlada desde las bombillas

La mejor cámara de vigilancia es la que no se ve. Esa idea ha llevado a la start-up danesa Anyware Solutions a integrar minicámaras en adaptadores de bombillas convencionales. El Anyware Smart Adaptor, como le han llamado, se coloca en una lámpara y a este se conecta la bombilla, de tal manera que queda camuflado perfectamente.

El usuario puede recibir imágenes en su móvil del interior de su vivienda en cualquier momento. Además, el sistema le alerta al detectar movimiento o si se producen ruidos en su entorno. Incluso puede programarse para que apague y encienda las luces de la casa y de esa forma simular que está ocupada, algo muy útil cuando pasamos largas temporadas fuera.

Un ojo de halcón las 24 horas

Disponer todo el día de un vigilante virtual en cada acceso a un edificio puede ser una solución real y económica para la seguridad de los vecinos. Esa es la innovadora propuesta de Prosegur con su sistema Ojo de Halcón.

Paneles de dos metros de alto y unos 70 centímetros de ancho con pantallas interactivas de audio y vídeo permiten conectar en tiempo real con vigilantes que se encuentran en una central receptora de alarmas. Quien utilice los accesos del edificio puede establecer una comunicación inmediata ante cualquier incidencia.

La respuesta a la presencia de intrusos es alertar a un servicio de intervención inmediata, informar a la policía y activar una sirena con una potencia de sonido de 115 decibelios y una luz estroboscópica que advertirá a los vecinos y tendrá un efecto disuasorio sobre los asaltantes. Las cámaras del Ojo de Halcón también grabarán todo el incidente.

Prosegur calcula que dos paneles de vigilancia de este tipo en una comunidad media de propietarios tendrían un coste de unos 10 euros mensuales por vecino.

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