Estas son las siete rutas de senderismo más bonitas de España

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Caminar tiene muchos beneficios para la salud, pero si además lo hacemos al aire libre, las bondades son aún mayores. Está demostrado que hacer senderismo reduce la tensión arterial y disminuye el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares, aumenta la densidad ósea, incrementa el optimismo y mejora la calidad del sueño. Pero además de estas saludables cualidades, nos permite descubrir lugares realmente bellos y sorprendentes. ¿Quieres adentrarte con nosotros en las  rutas de senderismo más bonitas de España?

 

La Laguna Negra, Castilla y León

 Ubicada en Los Picos de Urbión, se sitúa a 35 km de Soria y para llegar a ella hay que emprender un sinuoso camino desde el valle de Revinuesa. Se trata de una laguna oscura y misteriosa que encierra la dramática leyenda de la familia AlvarGonzález, escrita por Antonio Machado en 1.912. AlvarGonzález era un hombre de buena posición que recibió una importante herencia, se casó y formó una familia. Tras un duro día de trabajo, se paró a descansar bajo la sombra de un olmo y entró en un profundo sueño en el que vio cómo sus hijos acababan con su vida. Despertó sobresaltado y contempló que éstos le asestaban varias puñaladas, muriendo entre sus brazos. A continuación, arrojaron su cuerpo a la Laguna Negra y nunca apareció. Hoy, dicho paraje se encuentra rodeado de pinares envuelto en un halo scuro y enigmático…

 

El Valle del Jerte, Extremadura

 La mejor época del año para disfrutar de una jornada por el Valle del Jerte es la primavera, momento en el que los cerezos están en plena floración y un gran manto blanco toma posesión del valle. Lo mejor de esta zona es que existen muchos itinerarios de diferente duración y dificultad, adaptados a todos los miembros de la familia. Una de las más aclamadas es la llamada Ruta de Carlos V, que parte de Tornavacas y llega hasta Jarandilla de la Vera. Su nombre se debe a la histórica caminata realizada por el emperador Carlos V en su retiro hacia el Monasterio de Yuste en 1156. El paraje que se contempla es de gran belleza: cerezas, huertos, mirlos y un río acompañan a los caminantes en este recorrido de 28 kilómetros de singular hermosura natural.

 

La Ciudad Encantada, Cuenca

 Enclavada en una finca privada, la Ciudad Encantada es un lugar muy pintoresco y recomendable especialmente para hacer senderismo con niños. Es un recorrido de corta distancia (2.5km) y durante el trayecto podrás contemplar las curiosas formaciones rocosas que la erosión del viento y agua han dejado como legado, algo que entusiasma a los más pequeños de la familia. También se la conoce como “La ruta de las caras” por las singulares figuras que encontraremos a nuestro paso. Se encuentra a tan solo 36 kilómetros de Cuenca y parte del Parque Natural de la Serranía de Cuenca. A su paso, nos toparemos con el mirador de la “Ventana del Diablo”, desde el cual podremos deleitarnos con una increíble panorámica del río Júcar.

 

Las Lagunas de Ruidera, Castilla la Mancha

Esta ruta tiene un encanto especial y es un trayecto precioso para hacer en otoño, ya que el sendero está rodeado de chopos y especies arbóreas de todos los colores imaginables, muestra de lo que la naturaleza es capaz de hacer sin la intervención del hombre. El Parque Natural de las Lagunas de Ruidera se ubica en lo alto del Río Pinilla, a unos 100 kilómetros de distancia de Ciudad Real. Junto con el Parque Nacional de los Lagos de Plividje, situado en Croacia, nos encontramos ante un extraordinario ejemplo de lagos formados a partir de la acumulación de carbonato cálcico. Lo más increíble es que con el paso del tiempo, las lagunas se han ido conectando entre sí creando una presa natural por donde se desliza el agua en forma de bellas cascadas. El resultado es un impresionante paraje natural, enclavado en el Campo de Montiel.

 

La Ruta del Cares, Asturias

Dicen los amantes del senderismo que esta es una de las más bellas que se pueden hacer dentro del Parque Nacional de los Picos de Europa, uniendo las localidades de Poncebos y Caín. También se la conoce como “Garganta Divina”, nombre con el que se ha bautizado al desfiladero del río Cares. Dicen también quienes han tenido el privilegio de recorrerla que el paisaje que se contempla desde allí es un auténtico espectáculo: las montañas, los puentes y el río encajonado entre las rocas son algunas de las bellezas naturales que se pueden vislumbrar. El recorrido consta de 11 kilómetros, a buen ritmo se puede realizar en unas 3 horas  y los mejores meses para realizarla son durante la primavera y el otoño.

 

El camino de Santiago

Santiago de Compostela es la ciudad en la que culminan miles de peregrinos de todo el mundo. Los motivos religiosos son, en la mayoría de los casos, el factor común que los une, aunque sin duda el afán de superación o las ganas de aventura son otros de los grandes motivos. Antes de iniciar el Camino de Santiago, conviene elegir bien la ruta que se desea hacer y qué objetivos se persiguen, siendo el “Camino Francés”, que parte de los Pirineos, el recorrido más popular. Presenta dos lugares de entrada: Roncesvalles, si entras por Navarra, y Somport, si lo haces desde Aragón. Desde allí, se continúa hacia Puente la Reina, para atravesar la Rioja, Castilla y León, y llegar a Galicia. La segunda alternativa es menos conocida, pero también es la más auténtica. Se la conoce como “Camino del Norte” y era la elegida por los reyes europeos durante la Edad Media cuando tenían que llegar hasta Santiago. Ambos itinerarios permiten descubrir la riqueza cultural, los paisajes y recordar a las gentes que una vez vivieron allí.

 

El Cañón del Río Lobos, Castilla y León

Está situado en las provincias de Soria y Burgos y se considera uno de los lugares más bonitos de España para recorrer por su característico relieve, con abruptas paredes de piedra originadas por la erosión del Río Lobos.

Recorrerlo es adentrarnos en un paraje lleno de pinos, cuevas y piezas rocosas. Además, no es difícil encontrarse con algún corzo, jabalí, ardilla o gato montés. La ruta es apta para toda la familia y tiene como finalidad alcanzar la ermita de San Bartolomé, símbolo religioso del siglo XII que en su día formó parte del Monasterio de San Juan de Otero. Desde la ermita, se puede acceder a la zona del cañón o “El Balconcillo” que antaño sirvió de campamento para agricultores y ganaderos.

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