Wellness Real Estate, el nuevo enfoque de viviendas saludables

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Las necesidades y prioridades de quienes anhelan tener un hogar cambian y evolucionan. Cuestiones como la sostenibilidad, la eficiencia energética o el respeto al medio ambiente han ido ganando popularidad a la hora de invertir en un inmueble determinado, criterios a los que, en los últimos tiempos, se ha sumado un nuevo concepto: el de Wellness o bienestar.

Apostar por viviendas saludables que no solo ofrezcan un espacio adaptado a las necesidades de cada familia sino que, además, tengan un impacto positivo en la salud de sus habitantes (y de la del entorno) es una tendencia al alza. Es lo que se conoce como Wellness Real State, un término que traslada al sector inmobiliario los mantras del bienestar apostando por construcciones saludables que se preocupan de la salud física y mental.

El origen del Wellness Real Estate

Los avances tecnológicos, el progreso o la degradación del medio ambiente influyen crecientemente en las preferencias del ser humano a la hora de evaluar la idoneidad de los espacios en los que residir. Este es el punto de partida que, hace ahora cinco años, propició el desarrollo del concepto Wellness Real Estate.

Sus orígenes hay que buscarlos en EEUU, donde varios emprendedores comenzaron un exhaustivo análisis sobre los efectos del estado de las construcciones en la salud de sus propietarios o trabajadores. Fruto de esa investigación comenzó la construcción de edificios que, combinando tecnología, salud, ciencia y diseño, proporcionaban espacios para residir, trabajar o disfrutar contribuyendo activamente a la salud, el rendimiento y el bienestar de sus ocupantes.

Todo ello derivó en la creación del Well Building Standard en 2014, algo así como un sello de calidad que certifica que una construcción, ya sea obra nueva o rehabilitada, cumple con los principios del Wellness Real Estate.

Las claves de la vivienda saludable

Para que una construcción pueda ser considerada saludable, la certificación exige el cumplimiento de una serie de principios que, en líneas generales, tienen que ver con el aire, el agua, el alimento, la luz, el estado físico, la comodidad y la mente. Cada uno de estos criterios se subdivide a su vez en un conjunto de categorías hasta sumar un total de 540 puntos. Del cumplimiento de los diferentes apartados dependerá la calificación final de la vivienda que, en la práctica, puede ser Silver, Golden o Platinum.

El aire, por ejemplo, es una de las claves del Wellness Real Estate y, en este capítulo, se incluyen, entre otras, cuestiones como el uso de sistemas de purificación, la ventilación o la no toxicidad de los materiales de construcción. En el caso de la iluminación, las viviendas saludables apuestan por sistemas circadianos, esto es, que ajustan la intensidad de la misma en función de los ritmos biológicos, tratando de asemejarla lo máximo a la luz natural. Otros aspectos como el uso de encimeras antimicrobianas, la instalación de sistemas de protección frente a radiaciones o la depuración del agua, también sirven para determinar la salubridad y bienestar que ofrece una construcción.

Wellness Real Estate en España

Como muchas otras cuestiones, el concepto Wellness Real Estate ha cruzado el charco para llegar a España donde ya existen promotoras e inmobiliarias que aplican los principios del Wellness Real State. Es el caso de Privalore, que defiende que es posible aplicar estos criterios no sólo a viviendas de nueva creación sino también a inmuebles de segunda mano. ¿La clave? Trasladar a la filosofía al inmueble con pequeños gestos que, no solo mejoren la experiencia del usuario, sino que, además, revaloricen la propiedad.

Un mercado en auge

El Wellness Real State es una tendencia en auge que viene avalada por su importante progresión. Solo en 2015, más de dos millones de metros cuadrados de construcciones ubicadas en distintos puntos del planeta (Estados Unidos, Europa, Asia y Oriente) obtuvieron la calificación de espacio Wellness. Y todo apunta a que el negocio seguirá aumentando.

Desde Privalore apuntan que la aplicación de estos criterios constructivos a las viviendas de obra nueva supone, apenas, entre un 3 y un 7% de incremento en el precio final. Las cifras aumentan a la horquilla de entre un 10 y un 20% si hablamos de revalorización de construcciones que apliquen a sus reformas los principios del Wellness Real State. En definitiva, apostar por viviendas saludables no solo mejora las condiciones de habitabilidad para quienes residen en ellas sino que, además, aporta un valor añadido al activo inmobiliario.

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