La tecnología en el transporte cambiará la decisión de compra de vivienda

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A finales de julio saltaba en la prensa londinense un curioso estudio donde se aseguraba que vivir en Londres puede ser más caro que vivir en Madrid y desplazarse hasta la capital británica a trabajar. De hecho, el estudio calcula que una persona hoy por hoy podría ahorrarse hasta 600 euros al mes.

Lo más sorprendente es que, poco después, un ciudadano británico explicaba en los medios que ese era más o menos su caso: reside en Barcelona y viaja varias veces al mes a Londres. Con el precio de la vivienda y los vuelos low cost, la apuesta le compensa.

Este cambio en el concepto de movilidad laboral puede suponer, al mismo tiempo, una revolución en el mercado de la vivienda. La tecnología permite que cada vez haya más teletrabajadores y, también, es capaz de lograr que los viajes de larga distancia duren cada vez menos tiempo.

Elon Musk, fundador de Tesla Motors y SpaceX, compañías que desarrollan proyectos para el futuro transporte de mercancías y personas, está esforzándose en hacer real esa posibilidad. Por eso, Musk ha invertido mucho dinero y tiempo en desarrollar el Hyperloop, “una cápsula que viaja dentro de un tubo a 1.200 km/h”, como lo describen desde SpaceX.

La cápsula se mueve sobre un colchón de aire que aprovecha la succión que se logra, entre diferentes presiones, para desplazarse por encima de la velocidad del sonido. No es un sueño: el próximo año se empezará a construir el primer Hyperloop entre Los Ángeles y San Francisco. Se espera que pueda trasladar a pasajeros en 2018: 563 kilómetros en 35 minutos.

¿Qué supondría poder vivir a mil kilómetros de distancia sabiendo que tardas en llegar al trabajo una hora? Parece evidente que la demanda inmobiliaria se diversificaría más, se reducirían drásticamente algunos precios en algunos lugares y aumentarían en otros.

Pero la nueva tecnología del transporte no solo avanza por tubos de aire: Airbus acaba de registrar la patente de un avión de pasajeros supersónico que podría recorrer 5.500 kilómetros en una hora. Así, una persona que tele trabaje, podría, por ejemplo, fijar su resistencia en un lugar como Miami (¿por qué no?) y acudir periódicamente a reuniones en España.

Tal vez este sea el comienzo del fin de las grandes metrópolis…

Imagen destacada @Sam Churchill, distribuida con licencia Creative Commons BY-2.0.

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