Seis cosas que debemos saber sobre la orientación sur

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Hay muchos factores importantes y decisivos a la hora de comprar una vivienda.  Habitualmente  solemos mirar con lupa tanto el precio como los  metros; sin embargo, no deberíamos descuidar uno muy importante: la orientación. De una buena ubicación dependerá en gran medida nuestro confort, la luz que vayamos a recibir durante todo el año y un punto clave como es el ahorro o gasto energético que tendremos en el futuro.

La orientación de nuestra vivienda debe ser distinta dependiendo de si vivimos en el norte o en el sur. Para sacar el máximo provecho a los recursos naturales que nos brinda el sol, hay que elegir la orientación adecuada a las circunstancias climáticas de dónde vivimos.

El sol tiene un recorrido de este a oeste y dependiendo de la estación del año, estará más alto (verano) o más bajo (invierno); por lo tanto, su inclinación varía, dando una luz más transversal en invierno y más vertical en verano.

Por ejemplo, si vivimos en el norte de España, dónde los inviernos son fríos, lo ideal sería tener una orientación sur, suroeste u oeste; así recibiremos luz solar durante todo el día y en todas las estaciones, consiguiendo una temperatura más agradable y un ahorro económico importante en calefacción. En verano el sol incidirá más en las horas centrales del día, que son las más calurosas.

Si por el contrario vivimos en el sur, una opción buena podría ser sureste o este: también disfrutaremos del sol durante las estaciones más frías y ahorraremos energía. Si nuestra orientación es sureste, disfrutaremos de luz y calor todo el invierno y, en verano, la luz del sol entrará desde la mañana al mediodía, evitando las tórridas temperaturas centrales. Si la casa está orientada al este, la luz entrará desde el amanecer hasta el mediodía durante todo el año.

El resultado de estas orientaciones será que en invierno ahorraremos en calefacción y en verano en aire acondicionado.

Si tu casa está orientada al sur, deberías saber que:

  1. Ahorrarás notablemente en consumo energético en invierno, tanto si vives en el norte como en el sur. No hay nada como aprovechar la energía que nos regala el sol, un recurso gratuito e inagotable. En la actualidad hay muchas viviendas que construyen bajo estas premisas, y están preparadas para consumir y aprovechar la orientación y climatología del lugar dónde construyen: son las denominadas casas pasivas. No es un concepto nuevo, ni mucho menos, pero ahora está de máxima actualidad.
  2. Si vives en el sur en verano tendrás un gasto importante en aire acondicionado. Tu casa será muy calurosa, en especial en esta estación del año, ya que el sol incide directamente en ella desde las horas centrales del día hasta la tarde.
  3. Deberás dotar tus ventanas de toldos, cortinas o estores y sombrillas.
  4. Si tienes un jardín, balcón o terraza te darán sombra en los momentos de calor torrencial y podrás bajar algún grado de temperatura en tu hogar. También deberás tener en cuenta el tipo de plantas que vas a poner en él para que no sufran con la exposición directa del sol.
  5. Tendrás mucha más luz durante todo el año, tu casa tendrá un aspecto más lúcido… No hay nada más triste que entrar en una casa dónde el salón tiene poca luminosidad, además con tanta luz ganarás en metros visuales. También puedes aumentar esa sensación de espacio jugando con la decoración; los tonos suaves y claros multiplican la sensación de amplitud.
  6. En aquellas zonas donde la exposición a la luz sea directa deberás tener especial atención, sobre todo con los muebles y el suelo. Si quieres conservarlos lo mejor posible, protégelos con cortinas, estores o toldos y en las horas centrales de sol incluso con persianas.

En resumen, no hay una orientación mejor que otra, dependerá en gran medida de la climatología del lugar dónde vivamos, de nuestros gustos y de lo que esperamos de nuestra casa. Lo mejor es tomarse un tiempo para reflexionar y sacar el máximo rendimiento a la orientación.

 

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