Roquetas, una ciudad que nunca para

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Pocos lugares pueden presumir de ver lucir el sol prácticamente los 365 días del año. Uno de ellos es Roquetas de Mar, una localidad almeriense que ha sabido convertirse en un referente de nuestro turismo a nivel mundial.

Catorce kilómetros de playas ya son suficiente reclamo para el turista pero si, además, seis de esas playas cuentan con el galardón de la Bandera Azul, que acredita su calidad, la visita a Roquetas de Mar está más que justificada.

Una visita que, además, podemos hacer prácticamente todo el año y garantizarnos la compañía del sol. Y es que Roquetas de Mar goza de una temperatura que raramente desciende de los 18 grados.

Pasear por sus playas y bañarnos en sus aguas cristalinas son una más que buena razón para visitar esta pequeña localidad, situada a tan sólo 21 kilómetros de Almería. Pero Roquetas de Mar es también cultura, parajes naturales, deporte, gastronomía…

Como ejemplo tenemos el paraje natural de Entinas – Sabinar, un espacio Reserva de la Biosfera único en la provincia con rutas pedestres y ciclistas; el puerto deportivo de Aguadulce; el mercado marinero medieval de Roquetas; el campo de golf en Playa Serena; el sabor del mar en cualquiera de sus platos: los gurullos con bogavante (un tipo de pasta con la forma de granos de arroz), la zarzuela de pescado y marisco (un combinado hervido en crudo) o las gambas blancas.

Playa Serena

La lista de razones para su éxito entre turistas de todo el planeta es, como vemos, más que extensa.

El primer invernadero de España

Fenicios, griegos, romanos, árabes… Todos ellos pasaron por Roquetas de Mar y, durante años, hicieron de esta ciudad su casa.

Una historia de la que aún hoy en día podemos ver huellas de esos años, como la Torre de Roquetas, recuerdo de la fortificación que se levantó en el siglo XIV, en la etapa del sultanato nazarí de Yusuf I, y sobre la que, unos años después, se construiría el Castillo de Las Roquetas o de Santa Ana, actualmente recuperado como centro cultural.

Cerca del Castillo de Santa Ana está el Faro de Santa Ana, símbolo de la población marinera que fue Roquetas de Mar en sus orígenes. Construido en el siglo XVIII, hoy es faro cultural, con una interesante y muy activa sala de exposiciones en su interior.

Faro Roquetas

Pero hay un dato histórico que protagoniza también Roquetas de Mar y que no debemos obviar. Su protagonista, Francisco Fuentes Sánchez, más conocido como “Paco el piloto”, y el hecho: el primer invernadero de España, fabricado en 1963, con cañas y alambre.

Por primera vez, se utilizaba en España el plástico para cubrir cinco módulos de cien metros cuadrados de terreno enarenado, una idea de “Paco el piloto” que sería imitada por miles después hasta dar lugar a lo que hoy conocemos como el “mar de plástico” que podemos ver por toda Almería: cientos de invernaderos en los que nacen y crecen tomates, pimientos, berenjenas, calabacines, melones, sandías o pepinos junto a rosas, crisantemos y claveles.

Invernaderos Roquetas

Un mar, esta vez, menos azul pero igual de sobrecogedor.

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