¿Quieres descubrir los secretos que hay bajo las aguas de La Manga del Mar Menor?

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Un mar dentro del mar, como una colosal laguna salada. Aguas poco profundas, claras y tranquilas. Un clima siempre templado. El magnetismo del Mediterráneo se resume en la Manga del Mar Menor, en sus 44 kilómetros de playas de arena suave y en la riqueza de su paisaje, dominado por el Parque Regional de las Salinas y Arenales de San Pedro, al norte, y el espacio protegido de las Salinas de Marchamalo y Las Amoladeras, al sur.
Nada que no sepan desde hace mucho los miles de residentes y visitantes que han hecho de esta área, única del litoral murciano, un refugio paradisiaco. Pero hay mucho más que descubrir. Más allá de la línea de costa, sus fondos submarinos guardan miles de secretos arqueólogicos, biólogos… que submarinistas aficionados siguen desvelando y disfrutando.

Frente a la localidad de Cabo de Palos está uno de los más extraordinarios, la Reserva Marina de Cabo de Palos e Islas Hormigas, ejemplo de biodiversidad mediterránea en la que destacan las inmensas praderas del alga Poseidonia Oceánica y los fondos coralinos.

Los numerosos clubes de buceo de los alrededores demuestran que la zona es uno de los centros de referencia en Europa de esta actividad deportiva, tanto para practicarla como para aprenderla.

Pero ni mucho menos la riqueza ecológica es su único atractivo: el Mar Menor ha sido desde hace miles de años lugar de asentamientos, primero, y de prósperas poblaciones después. Eso quiere decir que existió una intensa actividad comercial favorecida por las características de la zona, con una barrera arenosa de 22 kilómetros que casi cerraba por completo el Mar Menor, convirtiéndolo en un puerto natural con buenos lugares para el desembarco de hombres y mercancías.

El tráfico marítimo de la Antigüedad, sobre todo durante las colonizaciones de fenicios, griegos y romanos, ha convertido a La Manga en un extraordinario campo arqueológico submarino. Restos de barcos y mercancías reposan en los fondos arenosos que rodean el Estacio, el que fue principal punto de atraque. Y en el área de San Ferreol los submarinistas suelen hallar las estructuras de madera de pecios romanos.

Aunque el yacimiento más importante es el del Bajo de la Campana, en las aguas de la isla de Grosa y del Farallón. Allí se halló hace un par de años los restos del barco fenicio más grande de los descubiertos en el fondo del Mediterráneo. Transportaba ánforas, vasijas y otros objetos de cerámica, una enorme cantidad de colmillos de marfil, lingotes de bronce, estaño y cobre, y un pedestal de piedra.

Los arqueólogos que han trabajado en su recuperación dan por seguro que la zona del Mar Menor esconde otros muchos tesoros submarinos como este, por lo que es muy habitual que buceadores aficionados sondeen sus aguas en busca de un pedazo de historia. Y si no lo consiguen, al menos disfrutan del otro tesoro, el de su espectacular ecosistema.

Sin duda el mar es la mayor riqueza de La Manga, un espacio que además ofrece comunicaciones, servicios y viviendas de calidad para todos aquellos que lo saben disfrutar. El residencial Viña del Mar, una de las promociones de apartamentos más atractiva de ANIDA, es buen ejemplo de ello, donde el olor a sal y el sol del Mediterráneo llenan cada estancia. Y, como hilo musical, podrás disfrutar de la cadencia de las olas de un mar repleto aún de secretos.

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