Nine Elms, un nuevo y espectacular barrio en el centro de Londres

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En 1977 la silueta modernista de la central eléctrica de Battersea se convertía en otro símbolo de Londres al aparecer en la portada de ‘Animals’, uno de los discos más vendidos de Pink Floyd. Cinco años más tarde, la planta cerraba y quedaba abandonada.

PinkFoyd_Animals

En estas tres décadas, toda la zona que rodea sus cuatro imponentes chimeneas ha sufrido el mismo deterioro, lo que resulta asombroso porque se sitúa justo en el corazón de la capital británica, a apenas un kilómetro de la estación Victoria, Westminster y el exclusivo barrio de Chelsea.

Hubo numerosos proyectos de rehabilitación que no pudieron recaudar el capital suficiente. Existían inversores privados interesados en el extraordinario potencial de la zona y el ayuntamiento londinense había mostrado su voluntad política y financiera de apoyar una ambiciosa iniciativa urbanística. Pero se precisaba un catalizador… Y apareció: la embajada de Estados Unidos anunció su intención de trasladar su sede a ese distrito para el año 2017.

Eso dio a los inversores, públicos y privados, la seguridad de que la regeneración de esa parte de la ciudad generaría una alta demanda de propiedades que amortizaría el enorme coste. Acababa de nacer el proyecto Nine Elms.

Así se llamará el nuevo barrio que va a completar el perfil vanguardista de Londres. 195 hectáreas donde se levantarán 16.000 viviendas, 600.000 metros cuadros de superficie comercial, oficinas, parques, colegios y dos estaciones nuevas de metro. El presupuesto ronda los 11.500 millones de euros y contempla la creación de 25.000 puestos de trabajo directos e indirectos. Esas cifras hacen de Nine Elms el proyecto urbanístico más ambicioso de Europa.

Un proyecto que además tendrá en cuenta los espacios abiertos, como deja claro Lib Peck, co-presidenta de la Nine Elms Vauxhall Partnership y Leader of Lambeth Council, que subrayó el compromiso de hacer del desarrollo de Nine Elms Vauxhall “algo de lo que todo el mundo pueda beneficiarse; los espacios abiertos son una parte importante de nuestros intereses en el área. Riverside Gardens es el primero de muchos espacios verdes que transformarán esta parte del centro de Londres en algo más verde y vibrante”


La referencia arquitectónica y el eje de esta espectacular iniciativa será la vieja central eléctrica, aunque ha resultado complejo encontrarle una utilidad práctica. Se barajaron varias propuestas, incluso algunos rumores apuntan que se contempló convertirla en el nuevo estadio del equipo de fútbol del Chelsea. Finalmente fue un consorcio malayo quien adquirió el edificio por unos 460 millones de euros para construir en el recinto un importante centro cultural, además de 3.400 viviendas.

Pero, ¿pueden estar seguros de que en estos tiempos de crisis la inversión que representa Nine Elms va a llegar a ser un negocio rentable? La respuesta pueden ofrecerla dos grupos inmobiliarios, St James y Ballymore, que llevan meses trabajando en la zona.

La promoción de Ballymore se llama Embassy Gardens, por estar situada junto a los terrenos que ocupará la embajada norteamericana: viviendas de uno y dos dormitorios a partir de 400.000 euros. Ya han vendido sobre plano todos los apartamentos que han puesto en venta. “Hay mucha gente dispuesta a pagar por vivir junto a la embajada, algo que se percibe como seguro”, afirmaba en la prensa británica un experto del sector.

El estudio de arquitectura Richard Rogers, responsable de obras como la transformación del centro Pompidou o la Terminal 4 del aeropuerto de Madrid, ha preparado el proyecto Riverlight, de la promotora St. James, para construir 800 viviendas de lujo con vistas al río Támesis. La lista de espera para ser uno de los afortunados que adquiera una de ellas ya excede por mucho el número de las que se pondrán a la venta.

Nine Elms, además, pretende ser un símbolo del urbanismo sostenible, ya que la eficiencia energética, el control sobre las emisiones y el tratamiento de residuos van a ser características esenciales de su urbanismo. Y todo esto, a partir de una vieja central eléctrica de los años 30… Pink Floyd nunca imaginó que aquella portada sería una fotografía del futuro arquitectónico de Londres.

Foto: @ EG Focus, distribuida con licencia Creative Commons CC BY 2.0 

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