Naturaleza de montaña y aroma de Mediterráneo

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¿Mar o montaña? Quienes residen en Terrassa no tienen que responder a esa pregunta. La naturaleza se lo ha dado todo: parques naturales, sierras y bosques, valles y montes cuidados por el clima suave y el aroma a sal del Mediterráneo. Un lugar para conocer, respirar y disfrutar en cada punto cardinal.

Sí, en cada punto cardinal. No es una frase hecha. Se demuestra fácilmente. Comencemos por el oeste. Bastan 30 minutos en coche para que se alce ante el visitante el macizo rocoso de la Montaña de Montserrat, referente cultural y espiritual de Cataluña desde hace mil años.

El monasterio benedictino dedicado a la Virgen de Montserrat, la Moreneta, es el destino de todos los senderos que se internan entre sus peñascos (la ruta de Sant Jeroni, el Camino de los Peregrinos…), trazados para quienes prefieren dejar el coche en la base.

Parque-Natural-Muntanya-Montserrat

Parque Natural de la Montaña de Monserrat

Merece la pena recorrer alguno de ellos y sorprenderse con las espectaculares vistas sobre la comarca del Vallés Occidental. El templo bien vale el esfuerzo de la caminata, sobre todo si se tiene la oportunidad de escuchar su escolanía de niños cantores, considerada el conservatorio infantil más antiguo de Europa.

Ahora toca mirar desde Terrassa al norte, hacia el paisaje que lo enmarca y le da carácter: el Parque Natural de Sant Llorenç del Munt i l’Obac. A solo 11 kilómetros de la ciudad comienzan las estribaciones de este inmenso espacio protegido (casi 14.000 hectáreas), poblado de bosques de pinos y encinares, entre paredes de roca y quebradas horadadas por el agua.

Decenas de itinerarios dan la posibilidad a los senderistas de conocer uno de los paisajes más bellos de Cataluña, aunque la ruta más popular es la que asciende hasta el pico de la Mola, el más alto del parque. En su cima se encuentra el monasterio de Sant Llorenç del Munt, una pequeña joya del románico que contempla desde el siglo XI todo el entorno montañoso.

 

Playas al este, arte en el sur

Volvemos a la ciudad para dirigimos al este, camino del mar. Pero hagamos una parada antes, en el cercano Torrent de Colobrers, un desfiladero que se guarda como un tesoro oculto y que permite seguir un camino de fuentes naturales y ermitas hasta alcanzar la ribera del río Ripoll.

Luego, la autopista del Vallés nos lleva en solo 35 minutos hasta las playas de Premiá de Mar. El Mediterráneo nos recibe con una alfombra de arena fina que se extiende hacia el norte, por toda la Costa Brava. No hace falta decir más…

Al sur, se atraviesa Badalona y se alcanza Barcelona, desde donde podemos iniciar el camino de vuelta a Terrassa atravesando otro parque natural, el de la Sierra de Collserola, un refugio verde muy visitado por familias dado su fácil acceso desde las localidades cercanas, como Sant Cugat del Vallés, otra parada obligada.

Estamos en un lugar de peregrinación religiosa y cultural porque todos los que viajan o residen en esta comarca tienen casi la obligación de visitar el Monasterio de Sant Cugat, una antigua abadía benedictina que llegó a ser el monasterio más importante y rico del Condado de Barcelona. Su impresionante claustro románico es uno de los más valorados y mejor conservados de Europa, por eso ha sido declarado Bien Cultural de Interés Nacional.

Tomando de nuevo la autopista, estamos de regreso en Terrassa en apenas 15 minutos. Ha sido un recorrido corto porque todo está cerca. Arte, paisaje, naturaleza… Una oferta única a solo 40 minutos a la redonda, tomes el camino que tomes. Es el privilegio de no tener que elegir porque lo tienes todo…

Monasterio de Sant Cugat

Monasterio de Sant Cugat

Fotos de www.catalunya.comwww.monestirs.cat

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