Cómo enfocar la concentración a través de las morning pages

MaloRegularBuenoMuy BuenoExcelente (Valóralo)

Alteraciones en el ciclo del sueño y dificultad para concentrarse en tareas, incluso las más sencillas, pensamientos negativos o angustiosos son algunas de las consecuencias que afectan a buena parte de la población durante del confinamiento motivado por la COVID19. En tiempos inciertos, aparcar las preocupaciones y mantener la mente clara puede convertirse en todo un reto. Por suerte, existen técnicas, como las morning pages, que ayudan al cerebro a enfocar sus esfuerzos a nuestro favor.

No son pocos los tratados y los especialistas que han escrito o han estudiado sobre la mejor manera de empezar el día: comenzar la jornada con una sesión de meditación, pasando por realizar ejercicio físico o dedicar unos minutos a organizar las tareas diarias. Una de ellas, muy extendida entre artistas y creativos, es la técnica de las morning pages (se podía traducir por ‘páginas matutinas’ aunque el uso del anglicismo está más extendido), que no es nada más que sentarse a escribir tres páginas a mano nada más levantarse de la cama.

Las morning pages se popularizaron porque la gurú de la creatividad Julia Cameron las incluyó en su best seller El camino del artista (The Artist Way), publicado en 1992, como un método para combatir el bloqueo artístico. Su principal objetivo es dejar fluir la corriente de pensamientos por la página, sin juzgarlos, durante los primeros momentos del día cuando el ego, según la escritora, se encuentra en sus horas más bajas. 

¿Qué es lo que ha hecho que se siga hablando de las morning pages más de 25 años después? Fundamentalmente, el predicamento del que ha gozado no sólo entre artistas de toda disciplina y condición. Éstos aseguran beneficiarse no sólo de mayores dosis de creatividad sino haber aumentado su productividad y su nivel de concentración desde que comenzaron a escribir por las mañanas. También porque es una técnica aplicable a todo tipo de persona, independientemente de su profesión. De hecho, se recomienda su adopción en muchos programas de aumento de productividad para ejecutivos de alto nivel.

Cómo se escriben las morning pages

La buena noticia es que no hay, según las propias palabras de la autora, una manera incorrecta de escribir estas páginas. Las instrucciones básicas son, de hecho, muy sencillas:

  1. Las morning pages se escriben a mano: puede ser tentador escribir en el ordenador, sobre todo para quienes mecanografían con soltura, pero el ritmo más pausado de la escritura manual, así como la incapacidad para borrar y reescribir son parte importante del proceso.
  2. Se escribe todos los días nada más levantarse (o después de tomar un café).
  3. Se escriben tres páginas (aproximadamente 750 palabras) de escritura automática, es decir, se lleva al papel todo lo que pasa por la mente, sin filtros. ‘No se me ocurre nada que escribir’ podría ser un comienzo válido; la propia Cameron confiesa que suele levantarse de la cama con mal humor y que suele empezar con la frase “buenos días, estoy cansada”.

Al final, pueden resultar tres páginas llenas de ideas positivas o negativas o, incluso, no tener ningún sentido o coherencia. De hecho, estas páginas no están pensadas para ser releídas (Julia Cameron recomienda no hacerlo al menos durante las primeras 8 semanas y, en todo caso, no lo considera indispensable: incluso se podrían) porque su cometido es el de conectar la mano con la conciencia, no el de escribir algo valioso. Ningún pensamiento que pase por la cabeza es irrelevante: se trata, simplemente, de sentarse y rellenar tres páginas.

Beneficios de las morning pages

Quienes se han apuntado a la dinámica de escribir tres páginas automáticamente cada mañana aseguran haber reducido sus niveles de estrés y ansiedad, encontrar con mayor facilidad soluciones a problemas nuevos o recurrentes y enfrentar sus jornadas con mayores dosis de concentración y productividad. En este sentido, los beneficios que aportan las morning pages son muy parecidos a los de la meditación.

Las páginas actuarían como una especie de “drenaje” o “basurero” para el torrente de pensamientos que fluye por la mente. Como metáfora visual, al ‘desplazar’ el ruido mental desde la cabeza al papel, la mente quedaría más limpia y clara.

Además, al escribir lo que pasa por la cabeza en un papel que nadie más va a leer (ni siquiera se espera que lo lea quien lo escribe), el ejercicio deja al margen al “censor interno”, que es como la autora se refiere a la capacidad de autocrítica. Mantenerla a raya permite que ésta no corte las alas de la creatividad.

¿Cómo podemos encontrar tiempo para escribir cada mañana?

Los beneficios de las morning pages vienen dados por su integración en la rutina diaria pero, aunque la perspectiva se presente prometedora, encajar una tarea que requiere de 30 a 40 minutos parece fácil de encajar en el modo de vida actual.  

Para no caer en el desánimo, la propia autora aconseja en su libro acotar las expectativas y mantener como propósito escribir las tres páginas el día en curso y, una vez terminadas, proponerse escribir las del día siguiente. Poco a poco, el hábito se acabará por construir y la inversión de tiempo, acabará por rentabilizarse gracias a la ganancia en productividad.

En un post reciente publicado en su blog, la propia Julia Cameron anima a utilizar este tipo de escritura justo ahora en tiempos de confinamiento como herramienta para escapar de las sensaciones claustrofóbicas a través del desbloqueo de los pensamientos más creativos.

¿Te animas a utilizar la técnica de las morning pages?

Etiquetas