Ayúdate de la microcogeneración para ahorrar energía en casa

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La cogeneración es uno de los sistemas que recientemente ha llegado a nuestros edificios combinando la producción de calor y  electricidad de alta eficiencia en la misma máquina. Es decir, nos permite cubrir la demanda de calor en los edificios y parte de la demanda de electricidad, todo ello en función de nuestras necesidades de energía. Cuando el sistema tiene una potencia inferior a 50 kW, lo denominamos microcogeneración y su aplicación principal la encontramos en edificios del sector terciario como hospitales, oficinas, hoteles, polideportivos… Todos aquellos lugares donde el gasto energético es alto y bastante constante.

¿Cómo funciona este sistema?

Mediante un motor de combustión o una turbina de gas se producen tanto calor como electricidad. En primer término se produce la energía en forma de electricidad, pero debido a que durante este proceso se libera una gran cantidad de calor, podemos aprovecharlo directamente para nuestros sistemas de calefacción. Además, para aprovecharlo al máximo debemos conocer al dedillo nuestro consumo de luz y calor.

Es importante que tengamos claro que no puede sobrarnos nada de calor para que nuestro sistema sea lo más eficiente posible. La dimensión de la instalación depende de la producción de energía calorífica por el sistema de microcogeneración. Y, por otro lado, la producción eléctrica cubrirá parte de la demanda de luz de nuestro edificio. En este segundo caso, los sobrantes no son problema, porque siempre podríamos vender el exceso al mercado.

Es muy importante manejar bien todos estos datos para hacer rentable la inversión, ya que, si producimos mucho excedente energético, no le sacaremos el mismo rendimiento que si aprovechamos el 100% de la energía autoproducida.

Ventajas de la microcogeneración:

  • Cubre la demanda energética procedente de fuentes renovables exigida en la normativa de ahorro y eficiencia energética.
  • No dependemos del tiempo que haga (sol, viento) para la producción, ya que únicamente quemamos combustible como en cualquier caldera común.
  • Reduce el consumo de energía primaria de los hogares al generar la electricidad junto al lugar donde se consume. Además, contribuimos a la reducción de emisiones de CO2 a la atmósfera.

Otro avance que conocemos de esta tecnología consiste en la posibilidad de producir calor, electricidad y, además, frío en los meses estivales, a lo que llamamos: trigeneración. El proceso se basa en la producción de frío en máquinas de absorción a partir del calor. En los meses de invierno utilizamos el calor en nuestros radiadores o fan coils y, en cuanto el tiempo cambia, comenzamos a emplearlo en producir frío para la refrigeración de los espacios. De esta manera conseguimos ahorrar electricidad, que consumiríamos con un sistema de aire acondicionado, y aumentar la eficiencia energética global en nuestro edificio.

Como podemos ver, la cogeneración es un sistema que nos ofrece diversas posibilidades de alta eficiencia energética. Puede combinarse con el empleo de otras tecnologías tradicionales e, incluso, renovables. Lo más importante para su correcta implantación es que un profesional de ingeniería térmica realice un estudio escrupuloso de los procesos energéticos de nuestro edificio. Porque, aunque todas las tecnologías son buenas y eficientes, debemos saber ubicarlas en función de las curvas de consumo concretas de cada lugar. Si no conseguimos esto último, toda la inversión inicial la estaremos tirando por la borda y nuestro objetivo de ahorro nunca se verá reflejado por completo en las facturas de luz y calefacción.

Foto @mattwalker69, distribuida con licencia Creative Commons BY-2.0

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