¿Merece la pena tapizar éste mueble?

Equipo de Redaccion

Siempre que se nos rompe un sofá o se rasga la tela, o simplemente del uso ya no se puede ni mirar de lo sucio que está, nos saltan las dudas de qué hacer, ¿compramos uno nuevo o es mejor tapizar?

Las principales razones que hacen que retapizar una pieza merezca la pena son,  la calidad y estado del mueble y la antigüedad del mismo. Y por qué, la respuesta es sencilla.

Los muebles antiguos tiene una madera maciza difícil de encontrar ya muchas veces y los materiales interiores son de mejor calidad que los actuales.

Si lo que tienes es un buen sillón, con estructura sólida, asiento de muelles, buen acabado y la madera está bien conservada no dudes en llevárselo a un profesional, que aparte de aconsejarte qué hacer, te lo dejará como nuevo y tendrás sillón para 20 años más, y no exagero.

Si la idea es que el tapizado dure, la elección de las telas es fundamental. La clave es que sean resistentes y compactas. Te recomendamos que tengas en cuenta el uso que se le va a dar. No es lo mismo la butaca de la habitación que el sillón de enfrente de la tv. El segundo requiere una tela más resistente.

Para la tapicería es elegir un material que no venga en estado puro, es decir, que tengo un 10 o 15% de material sintético, así el tejido no se arrugará. Una buena opción por calidad-precio sería un tejido con un 30-40% de algodón y el resto de poliéster.

Si optas por lo natural 100%, linos y tejidos naturales son los mejores por texturas, resistencia y mantienen bien el color, pero son mas caros que las mezclas.

Además del tipo y la calidad del material, es importante elegir los tonos. Hay que tener claro dónde va a ir la pieza que estamos tapizando y la decoración y tonos que priman en la estancia. Una idea para no equivocarnos es pedir muestras de los tejidos y llevárnoslas a casa para poder comprobar el efecto in situ.

Verás como una vez en casa, volverás a sentir el sofá como nuevo para muchos años más, aunque para eso también es importante que lo cuidemos y le pasamos la aspiradora o el plumero (depende de la delicadeza de la tela) cada quince días para evitar que el polvo se incorpore a nuestra pieza 🙂

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