Las 10 condiciones para que las futuras ciudades sean habitables

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En 2050 se estima que el planeta estará habitado por alrededor de 10.000 millones de personas. Según la ONU, el 67% de la población mundial, es decir unos 6.700 millones, vivirá en ciudades. De éstos, casi 1.500 millones lo harán en grandes urbes de más de 10 millones de individuos.

Con semejantes previsiones, es imperativo que los estados preparen planes de transformación para crear entornos capaces de absorber tal demanda , aportando al mismo tiempo a sus ciudadanos espacios confortables, saludables y seguros.

La Fundación La Casa que Ahorra, que intenta promover la eficiencia energética en las viviendas y el control de las emisiones de gases con efecto invernadero, ha elaborado un decálogo con las condiciones básicas que deberían ofrecer las ciudades en el futuro para hacerlas realmente habitables:

  1. Preservar un aire limpio. La edificación y la movilidad son sectores clave para reducir el consumo energético y las emisiones que producen. Por tanto, además de promover las energías renovables, hay que construir o rehabilitar edificios para que su consumo sea cero, además de eliminar los motores de combustión de los vehículos.
  2. Crear un medio saludable. Los ruidos, la contaminación o las malas condiciones de temperatura y humedad en las viviendas o en el trabajo pueden provocar graves problemas de salud. Es necesario un mayor cuidado del entorno.
  3. Combatir la pobreza energética. Las ciudades deben facilitar que la energía sea un bien asequible para todos los ciudadanos, independientemente del nivel de renta.
  4. Anticipar las catástrofes. La planificación urbana tiene que prever las consecuencias del cambio climático (inundaciones, sequías…) y prepararse ante otras amenazas como los incendios. Hay que desarrollar mecanismos de prevención y respuesta.
  5. Favorecer la accesibilidad. Los procesos de rehabilitación de edificios y de regeneración urbana tienen que contemplar el envejecimiento de la población y las minusvalías para garantizar a todos la accesibilidad.
  6. Fomentar la movilidad sostenible. En palabras de la fundación, “la apuesta por el transporte público, los espacios peatonales o la bicicleta, así como la introducción de alternativas de uso compartido, como el carsharing, o la apuesta por vehículos limpios, son la oportunidad para que las ciudades dejen de estar diseñadas por y para el coche privado y pasen a ser ciudades para las personas”.
  7. Integrar la ciudad en el entorno. Es preciso que los elementos geográficos y naturales formen parte de la urbe (zonas verdes, ríos, costa…) para mejorar la biodiversidad y la calidad de vida.
  8. Lograr la eficiencia en el uso de los recursos naturales. Para ello habría que desarrollar la economía circular, el reciclado y una adecuada gestión de los residuos.
  9. Tecnificar la interacción con los ciudadanos. Las tecnologías son imprescindibles para ofrecer canales de información inmediata a los vecinos sobre los servicios urbanos, las posibles incidencias, la seguridad y las amenazas para la salud, además de para facilitar su participación en la vida de la ciudad.
  10. Regular los efectos del turismo. La llamada ‘gentrificación 2.0’ puede perturbar los núcleos urbanos, transformando barrios en zonas puramente comerciales, expulsando a una parte de la población hacia la periferia y reduciendo la calidad edificatoria.
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