Invertir en castillos: una tendencia al alza

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Mientras el pequeño inversor pone su foco en segundas viviendas, plazas de garaje o locales comerciales, los grandes inversores lo hacen en edificios de oficinas, centros comerciales o polígonos industriales. Aunque se podría decir que pequeños y grandes inversores juegan en “ligas” diferentes, las reglas de los mercados en los que se mueven ambos (oferta, demanda, precios) son, en esencia, las mismas, al ser  común el objetivo final: conseguir la máxima rentabilidad de la inversión.

En el capítulo de las grandes operaciones inmobiliarias, llaman especialmente la atención las transacciones que involucran, por su excepcionalidad, edificios históricos como palacios, villas o castillos. De hecho, cuando un castillo sale a la venta, no es raro que la noticia llegue a ocupar un lugar en los titulares de prensa. Invertir en castillos no está al alcance de cualquiera, pero la mera posibilidad genera curiosidad en el gran público. Ahora bien, ¿es una opción interesante para el que sí puede planteársela?

El perfil del inversor en castillos

Es tentadora la idea comprar un castillo con la finalidad de vivir en él como lo hacían y hacen reyes y nobles, si bien, lo cierto es que quienes deciden comprar uno de ellos suelen tener fines bien distintos en mente. Normalmente, se trata de inversores (nacionales o extranjeros), que buscan reconvertir el palacio en hotel, museo o establecimiento comercial, o bien aprovechar una coyuntura favorable para revenderlo tiempo después por un precio superior al de adquisición.

El mercado de los palacios y castillos es amplio en Europa continental, donde los edificios de alta riqueza arquitectónica abundan por motivos históricos. Aunque resulte difícil de creer, en países como Escocia, Francia y Portugal (también España), estos inmuebles se encuentran disponibles por millares.

Invertir en castillos: ¿una apuesta arriesgada?

Los altos costes de mantenimiento que tienen estos edificios son el principal lastre para muchos de los propietarios-vendedores de castillos y palacios, que no pocas veces son, incluso, administraciones públicas. Otros inmuebles singulares están en manos de descendientes de familias de abolengo o forman parte del activo de entidades financieras. Este hecho hace que algunos de estos edificios salgan al mercado con precios relativamente bajos aunque, a la hora de invertir, hay que tener presentes las particularidades de estos edificios. 

En España, por ejemplo, muchos de estos edificios están protegidos por Patrimonio Nacional, lo que establece unas obligaciones de mantenimiento y ciertos corsés a la hora de realizar obras o reformas. En contrapartida, eso sí, existen exenciones fiscales que incentivan la conservación.

En cualquiera de los casos, invertir en castillos con intención de obtener una gran rentabilidad es, mayoritariamente, una apuesta a largo plazo y, por tanto, con un alto grado de incertidumbre. Aún así, existen en el mercado profesionales especializados en este tipo de operaciones y se conocen algunas muy exitosas de castillos comprados por precios simbólicos y reconvertidos en sedes de bancos u hoteles de gran lujo, actualmente de valor incalculable.

¿Dónde encuentro un castillo en venta?

Curiosamente, en este punto, la venta de edificios singulares tampoco se diferencia mucho del mercado de viviendas particulares. Castillos, palacios y otros edificios singulares se anuncian en los mismos portales inmobiliarios que las viviendas de dos habitaciones. Inmobiliarias tradicionales las tiene en su cartera y, en algunos casos, se ofrecen mediante subasta pública por lo que, en este sentido, se trata de un mercado sin barrera de entrada. Siempre y cuando, claro está, se pueda asumir el desembolso.

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