Impresoras para decorar tu casa

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Decoradores profesionales y aficionados (todos lo somos en algún momento) han encontrado la manera de personalizar una casa de manera rápida, sencilla, barata y sin obras imprimiendo imágenes, objetos e incluso muebles.

Es la gran revolución tecnológica del interiorismo: elaborar un diseño con la ayuda de un ordenador y pulsar un botón para obtener el resultado de inmediato gracias a dos tipos de impresoras: las digitales y las de tres dimensiones (3D). Veamos sus posibilidades…

 

Impresoras digitales: el hogar de la imagen

“Hasta ahora los vinilos aportaban una firma visual a la decoración en espacios concretos. Pero la impresión digital va mucho más allá. Ahora cualquier cosa, desde una foto familiar hasta un paisaje o un diseño original puede cubrir un muro o el techo, la puerta de una habitación o de un armario… Incluso el suelo. Las posibilidades son infinitas y la instalación muy simple”, explica la decoradora Alejandra Aguilar, de La Tapicera.

Las más avanzadas impresoras digitales obtienen una asombrosa calidad de imagen sobre casi cualquier tipo de material: madera, cerámica, cristal, textiles… De manera que se puede jugar también con las texturas para lograr ambientes definidos.

Una tapicería de diseño propio podría aportar calidez a la estancia, mientras que una imagen del espacio, con sus planetas y una nave espacial, llenaría de realismo futurista toda una pared de un cuarto infantil.

“Ya son muchos los interioristas que ‘customizan’ elementos decorativos (lámparas, muebles, espejos…) con sus diseños impresos digitalmente –añade Aguilar–, creando colecciones exclusivas. Pero cualquiera puede hacerlo. Son muchas las empresas que ofrecen esta posibilidad a precios muy asequibles”.

 

Impresoras 3D: mobiliario a la carta

Un silla en dos horas; una mesa, en tres; un armario, en una mañana… Las impresoras 3D son como un varita mágica con la que vestir tu hogar en un solo día con pequeños objetos decorativos o grandes piezas de mobiliario.

Es tan sencillo como elegir el diseño del mueble, el color, quizá un motivo visual y dejar que la impresora haga el resto. Unos brazos robóticos van superponiendo capas de material plástico a altas temperaturas (más de 200 oC) fabricando cada elemento del conjunto.

La pretensión de los fabricantes de estas impresoras es reducir los costes de producción de la maquinaria y el de los materiales que emplean para así ‘democratizar’ la elaboración de objetos. De los miles de euros de los primeros modelos, los precios se han reducido a los 300 euros de la Micro 3D o a los 500 euros de la Buccaneer.

Para mobiliario de mayor volumen hay que acudir a compañías que cada vez ofrecen una más amplia gama de diseños, como la alemana BigRep o la francesa Drawn. El mercado está en plena expansión, la demanda crece y se espera que en poco tiempo también se desarrolle con fuerza en nuestro país.

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