Un hogar sobre ruedas

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En Australia hay dos tipos de casas: las “sedentarias” y las “nómadas”. Las primeras son casas convencionales: pisos, lofts, casas, adosados… Normalmente están ancladas a sus vistas, a su bakery de la esquina, a su coffee shop con ese familiar “¿lo de siempre?”. Son casas llenas de cosas, de recuerdos… de historia. Son casas en las que se está como en ningún sitio. Las otras, son las que están en esos otros sitios.

Son inquietas. Les gusta improvisar y no se casan con ningún lugar. Son casas que no necesitan mucho y que sólo miran hacia adelante. Van de mirador en mirador. De playa en playa. De bosque en bosque. Algunos australianos tienen una casa sedentaria y una nómada… Por si acaso. No es sólo una posible forma de vida, es casi una obligación.

Maletero

 

Campervans, roulottes, motorhomes… Desde la más humilde, a la más lujosa. Algunas tienen antena parabólica, otras barbacoa y las hay hasta con terraza plegable. Eso sí, todas llevan barbacoa. Casas en las que viven abogados, empresarios, carteros… Un australiano, cuando se sube en su casa nómada no se lleva una maleta. Se lleva la cocina, la cama, el baño… Se lleva un hogar entero. Un hogar en el que siempre pasan cosas. En el que la monotonía no está invitada a cenar. En el que la pantalla de televisión no es el centro de atención porque la mejor programación se ve a través del parabrisas. En el que la gente no viene a verles a casa porque son ellos y su casa los que se van de visita. Cada mañana al abrir los ojos, los australianos con casa nómada, se levantan con esa sensación de no saber dónde están… qué vecinos tienen hoy… o dónde queda la gasolinera más cercana. Son felices porque sus sueños viajan con ellos y no tienen que meterlos y sacarlos de una maleta cada vez que cambian de hotel. La frase “vaya, se me olvidó en casa el secador” no existe, porque probablemente, esté debajo del asiento del copiloto. Los pequeños ausies juegan cada día en un lugar distinto. Los animales que ven, las playas en las que se bañan, los niños que conocen… todo les llama más la atención que, ¿cómo se llamaba aquel amigo de plástico y metal? ¿Play Station?

anida 3

 

Todos los australianos que de pequeños soñaron con tener una casa en cada lugar, llegan a hacerlo. Un día ven Los doce Apóstoles desde su dormitorio, otros, la Ópera de Sydney desde el salón.

Sydney

 

Llevan su cámara, su radio, su bici, su propia bodega e incluso esa botella de aceite que tanto les gusta siempre a mano. Sus zapatos para salir, sus deportivas para correr, sus zapatillas de estar “por casa”. ¿Se puede pedir más? Todo marcha porque, estén donde estén, los australianos que viven en su casa nómada siempre tienen mesa en el restaurante para comer, siempre hay una habitación libre para dormir y nunca se les hace tarde para volver por la noche.

Acampada de caravanas

 

Los australianos, sean de la condición que sean, han crecido en la cultura de tener un continente entero a su alcance. En sus manos… y en sus pies. Un continente entero en el que se sienten como en casa y en el que no sólo importa el destino, sino todo lo que pasa en medio. Saben lo importante que es… vivir en un hogar que marcha sobre ruedas.

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