Getafe, un rincón al sur de Madrid que te sorprenderá

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A tan sólo 20 minutos en tren desde la madrileña Puerta del Sol, se encuentra el municipio de Getafe, una ciudad de más de 174.000 habitantes cuyo ritmo sorprende a todo aquel que la visita. Getafe ha sabido adaptarse al cambio de los tiempos, y esto se nota nada más poner un pie en la ciudad.

Getafe mezcla sus orígenes industriales con modernidad. Conocida por su base área militar, símbolo de la ciudad durante muchos años y cuyos aviones aparecen hasta en el escudo, hoy en día es la sede de una de las universidades más punteras del país, la Universidad Carlos III, lo que convierte a Getafe es uno de los puntos culturales y científicos más activos de la región. Pasear por el Patio de las Promociones o sus jardines es una forma de adentrarnos en el ambiente cosmopolita de la ciudad.

Si queremos hacer una parada para tomar algo, los bares y restaurantes alrededor de la universidad son una oportunidad perfecta: una caña con tapa en la terraza de “El Eskinazo”, los famosos bocadillos de “Las Extremeñas” o la irresistible tortilla de patatas del “Campus” (hay que ir antes del mediodía o te quedarás sin ella), son algunas de las propuestas para ir abriendo boca.

Al lado de la estación de tren de Getafe Central nos encontramos con la escultura de Los ‘Ositos’, de Eladio de Mora, que nos da muestra del atractivo artístico de esta ciudad del sur de Madrid. Si seguimos de frente llegamos al teatro Federico García Lorca, una de las referencias culturales de la ciudad.

Continuamos nuestra visita por la peatonal calle Madrid, una de las arterias principales de la ciudad donde pasaremos frente a “La Cibelina”, fuente en la que se celebran los triunfos del Getafe F.C. y lugar de encuentro para los getafenses. Al final del paseo llegamos al Ayuntamiento, edificio moderno que rompe con la estética del casco histórico.

Desde aquí iremos hacia la Catedral de Nuestra Señora de la Magdalena del siglo XVI, uno de los edificios más antiguos de la ciudad, sobre el que en su día se situaba la originaria ermita del siglo XIV, punto neurálgico del nacimiento del pueblo de Xatafi.

La zona del centro también es perfecta para conocer la gastronomía de Getafe, hay opciones para todos los paladares. Dos de los bares de tapeo más frecuentados son “La Barrica” y “El Órdago”, si te gusta sorprender a tu paladar atrévete con las tapas de diseño de “La Uva Negra”, pero si lo que quieres es comer como un getafense más, tienes que ir a “El Fogón de Castilla”, una de las cocinas con más renombre en la ciudad.

Con las pilas cargadas de nuevo, nos disponemos a pasar la tarde en uno de los rincones más sorprendentes de la ciudad: el Cerro de Los Ángeles. Se trata de un lugar enigmático: entre su pinar se encuentra el punto geodésico, tradicionalmente considerado como el centro geográfico de la península ibérica. Si seguimos caminando hacia la cumbre, llegaremos a la explanada donde se encuentra la ermita de Nuestra Señora de los Ángeles construida en 1610 y el imponente Monumento al Sagrado Corazón, construido en 1919 e inaugurado por el rey Alfonso XIII.

Desde los apenas 610 metros de altura podemos acabar nuestra visita contemplando una de las vistas menos conocidas de Madrid. Sentados sobre la piedra podemos disfrutar de una puesta de sol acompañados del recogimiento y silencio que rodean al lugar.

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