La familia y una casa grande hacen felices a los españoles

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“Se ha descubierto que las personas que se declaran felices declaran también que lo son en familia”. Lo dice Alejandra Vallejo-Nágera, psicóloga experta del Instituto Coca-Cola de la Felicidad, una afirmación que resulta especialmente descriptiva cuando se aplica a una sociedad como la nuestra.

Sí, a los españoles les gusta vivir en familia, de hecho, la mayoría solo se siente satisfecho cuando comparte casa con los suyos. Lo dicen los expertos y los dicen las encuestas. Un estudio realizado precisamente por el Instituto Coca-Cola de la Felicidad muestra que solo el 9% de los consultados se siente bien viviendo solo; la gran mayoría de los que se declaran felices en sus hogares conviven en núcleos familiares de al menos tres miembros.

Esa también es la principal conclusión del Estudio sobre la felicidad en los hogares españoles, realizado por la web Vivir en Flow en la que colabora Mihaly Csikszentmihalyu, psicólogo e ideólogo de la psicología del flujo y profesor en la Graduate University de California.

Pero los encuestados en esta investigación apuntan otros factores interesantes que, también, tienen que ver con el grado de satisfacción. En efecto, la familia es muy importante, pero mejor si se convive en una casa grande –y mejor aún si el barrio se ajusta a nuestra personalidad, como ya hemos visto en este blog–. Por el contrario, los que se reconocen menos felices suelen vivir solos y en una casa pequeña.

Los responsables del estudio elaboraron un baremo (de 0 a 10) para relacionar el número de personas que conviven, las dimensiones de la vivienda y si ésta es de propiedad o de alquiler.

Según esa puntuación, el hogar más feliz, con una nota de 8,31 sobre 10, sería aquel en el que residen más de tres personas, es mayor de 90 m2 y está en régimen de alquiler. El que menos puntuación obtuvo (6,27) es el de personas solas, en casas de menos de 90 m2 y, también, en régimen de alquiler.

De ello se deduce que el espacio es una característica más importante cuantas más sean las personas que convivan, y que la posesión de bienes materiales tiene menos protagonismo en nuestra felicidad de lo que se podría pensar, según el estudio elaborado por Vivir en Flow.

Además, a la luz de la citada investigación, se calcula que en las viviendas habituales residen como media tres personas. A partir de los 61 años, la media disminuye. De hecho es la franja de población donde aparece un mayor número de residentes que viven solos.

En dos tercios de los hogares se convive con el cónyuge, y en más de la mitad se vive, al menos, con un hijo. Las viviendas habituales con compañeros de piso, por razón de amistad o de conveniencia, solo representan el 2%.

La conclusión es, como explica Marta Campo Ruano, jefa del servicio de Psicología del hospital de la Zarzuela (Madrid) y especialista en Familia: “Solo la buena compañía puede hacer de nosotros personas realizadas, equilibradas y satisfechas. Todo lo demás es accesorio”.

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