España, un imán para los rusos

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Clima, mar y precios. Estas son las tres razones que están haciendo de las clases media y alta rusas los mejores clientes para el mercado inmobiliario de la costa mediterránea. Cada vez es mayor el número de ahorradores de aquel país –con un crecimiento económico sostenido y un acceso cómodo a la financiación– que buscan en España su segunda residencia. De hecho, según publicaba el grupo Vocento) el pasado mes de mayo, actualmente una de cada cinco viviendas que se venden son compradas por rusos.

Esto parece explicar que promotores, agencias y propietarios españoles estén buscando nuevas vías para presentar sus ofertas en Rusia. Esa es la razón de que en marzo tuviera lugar en Benalmádena Russian Meeting Point, un encuentro que va a ser anual y con el se pretende favorecer el contacto entre ambos mercados. Según sus organizadores, el resultado de la primera edición fue un éxito de participación y ventas: 70 inversores y agentes de la propiedad rusos y 29 empresas y bancos españoles cerraron diferentes operaciones.

No es casual que Meeting Point se haya celebrado en la Costa del Sol, ya que esa zona mediterránea es la más atractiva para este inversor extranjero, tanto si su poder adquisitivo es alto como si pertenece a la pujante clase media rusa, que es la que realmente está disparando la demanda. Solo en 2012, adquirieron 250 casas en la costa malagueña, según datos de la Asociación de Promotores y Constructores.

Como explica Ricardo Sánchez Bocanegra, presidente de la Federación de Extranjeros de la Costa del Sol, el número de peticiones de permisos de residencia están aumentando considerablemente porque los largos inviernos de Rusia hacen que muchos de los que desean comprar una segunda residencia en España pretendan pasar en ella siete u ocho meses al año. En 2012, los rusos pidieron más de 870.000 visados.

Sin embargo, este panorama ha cambiado con la nueva Ley de Emprendedores, que según los rumores iba a conceder la residencia a los extranjeros que adquirieran una propiedad por un valor superior a 160.000 euros. Finalmente, no ha sido así. La norma, aprobada por el Gobierno el 24 de mayo, fija en un mínimo de 500.000 euros el precio de compraventa que otorgará automáticamente el permiso de residencia.

Es evidente que esa condición no facilita que un ahorrador ruso de clase media decida invertir en el mercado inmobiliario español, pero tampoco se espera que la demanda que viene del Este se vaya a paralizar ahora. Entre otras razones porque no todos esos nuevos propietarios desean o pueden residir entre nosotros en largos periodos, por lo que les es suficiente con obtener visados para sus vacaciones. Además, son muchos los que buscan una rentabilidad inmediata alquilando las casas a otros compatriotas que pueden trasladarse a España en distintos meses del año. Para un ruso, un templado enero en el Mediterráneo es casi más atractivo que un caluroso agosto.

Alberto García Zafra, presidente de MLS Málaga, que agrupa a 16 inmobiliarias de la Costa del Sol, describe así al cliente extranjero en la web ‘Salsa Inmobiliaria’:

“Las palabras comunes a todos ellos cuando nos dicen lo que buscan son terrazas, solariums, orientación soleada y, especialmente, chollo, un término del que saben perfectamente el significado”.

García Zafra añade que los extranjeros demandan en general viviendas a partir de 120.000 euros y que además entre ellos está calando la fórmula del alquiler con opción a compra.

Parece que todo apunta a que el dinero que viene del frío para comprar sol y calidad de vida puede convertirse en los próximos años en el motor de un sector en busca de inversiones.

Imagen: @TourSpain

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