Ensanche de Vallecas, el experimento urbanístico más atractivo de Madrid

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“El derecho a la ciudad no es simplemente el derecho a lo que ya está en la ciudad, sino el derecho a transformar la ciudad en algo radicalmente distinto”.

La frase es de David Harvey, un reputado geógrafo británico experto en desarrollo urbanístico. Probablemente la idea es compartida por los arquitectos y diseñadores urbanos que a partir de los años 90 comenzaron a levantar un nuevo barrio en el sudeste de Madrid conocido como el Ensanche de Vallecas.

La mayor parte del suelo para construir esta ampliación de la ciudad fue cedido por el ayuntamiento, convocando diferentes concursos en los que se animaba a participar con propuestas arriesgadas e innovadoras. No se trataba tan solo de proporcionar vivienda asequible a los 100.000 vecinos que hoy tienen allí su residencia, sino de ofrecer una plataforma para introducir nuevos conceptos arquitectónicos con los que mostrar un rostro vanguardista y sostenible de la capital.

Desde entonces, algunas de las propuestas urbanísticas y el diseño de sus edificios más representativos han ocupado espacios en diferentes medios especializados internacionales. Complejos residenciales con revestimientos metálicos en sus fachadas; estructuras levantadas en paralelo a las construcciones sobre las que crecen muros vegetales que proporcionan vistosidad y frescor a los pisos; juegos de formas y volúmenes que hacen atractiva la irregularidad; y color, mucho color.

Pau Vallecas

Imagen: Wikipedia

La apuesta por los contrastes en los tonos de las fachadas, con paneles móviles o pintados directamente sobre el material, llaman la atención de cualquier visitante. Entre todos sobresale el ‘edificio verde’, conocido así por los vecinos del Ensanche, un proyecto bioclimático en el que las energías renovables y el aprovechamiento del agua dan personalidad al proyecto y plantean la necesaria sostenibilidad de las nuevas construcciones.

Y no es un caso aislado. Todo el barrio responde a demandas medioambientales y la mejor demostración de ese principio es el Ecobulevar o Bulevar de la Naturaleza, desarrollado por los arquitectos Belinda Tato, José Luis Vallejo y Diego García-Setién. El planteamiento fue levantar hasta tres grandes cilindros metálicos –de materiales reciclados y cuya climatización se realiza por sistemas pasivos–, elevados casi cuatro metros del suelo y concentrando en el interior de sus paredes una vegetación en la que predominan las plantas trepadoras. La alternativa era plantar árboles que tardarían al menos 15 años en ser lo bastante frondosos como para proporcionar sombra y frescor en los veranos. De esa forma se lograba una solución sostenible e inmediata en un espacio urbano de por sí árido.

Entre los otros espacios verdes del Ensanche de Vallecas adquiere también un especial protagonismo el Parque de la Gavia, diseñado por el arquitecto japonés Toyoo Ito en la zona del Arroyo de la Gavia. En el caso de que Madrid sea elegida sede olímpica en 2020, allí se construirán las instalaciones para acoger las pruebas de piragüismo en la modalidad de slalom. Junto al parque está previsto levantar el parque empresarial La Atalayuela, que albergará una ciudad de la moda, aunque estos planes dependen en gran medida del éxito de la candidatura de la capital a los Juegos.

Aproximadamente la mitad de las 28.000 viviendas del Ensanche de Vallecas son de protección oficial, con precios limitados por la Administración. Sin embargo, las otras 14.000 pueden convertirse en los próximos años en una interesante inversión. El atractivo arquitectónico, la propuesta medioambiental y el desarrollo urbanístico, social y comercial que supondrían las Olimpiadas hacen prever una importante activación del mercado de la vivienda en la zona.

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