Cuatro claves para descubrir las tradiciones y el encanto de Lleida

Equipo de Redaccion

Es probable que Lleida sea una de las capitales más desconocidas a la par que interesantes de nuestro país. Su historia está llena de batallas y fue ocupada en varias ocasiones por los romanos, musulmanes y cristianos. Es conocida también por su variado entorno natural y por mantener vivas las mismas tradiciones de hace cinco siglos, como la conocida Pasión de Cristo en Cervera. Te damos cuatro claves para descubrir todos sus encantos:

 

En constante evolución

Actualmente, Lleida tiene una población de 434.000 habitantes (según INE 2016), cien mil habitantes más que en 1990. Representa el 0,9% del censo español y ya es la segunda capital en número de habitantes más importante de Cataluña, por detrás de Barcelona.

Uno de los cambios más notables que han experimentado sus habitantes en los últimos años es que están envejeciendo por encima de la media nacional. En 2016 el  23,9% de la población tiene más de 65 años. Si comparamos esta cifra con la media nacional situada en 18,4%, confirmamos que el porcentaje está muy por encima. Traducido en otras palabras la supervivencia generacional es mayor y en consecuencia, también la esperanza de vida.  Por otro lado, el nivel de cualificación de sus ciudadanos ha aumentado y no podemos olvidarnos de la presencia de inmigrantes en la localidad, con un porcentaje del 14%, sobre todo procedentes de Marruecos, Argelia y Senegal. Todos estos factores demográficos nos confirman su interesante evolución socio-cultural y la rica diversidad cultural que hay en ella.

 

Su actividad económica

El ritmo de crecimiento económico de Lleida ha sido muy lento a lo largo de los últimos 25 años si lo comparamos con otras localidades de España, pero también se perciben notables cambios. Por ejemplo, desde el siglo XX su actividad principal era la agricultura y, aunque ha ido perdiendo algo de peso, todavía representa el doble de la media nacional. Si analizamos sus datos, actualmente vemos que su principal fuente de ingresos procede de los servicios, sector al que se dedica el 63% de la población seguido de un 14% a la industria y un 8,5% a la agricultura. La tasa de paro en la zona roza el 8%.

 

Una metrópoli llena de arte

Quien visite Lleida no puede irse sin conocer la Catedral de la Seu Vella (o Catedral antigua), cuya construcción comenzó en 1203. Desde su emplazamiento se contempla toda la ciudad y la comarca del Segriá. Su estilo románico es de gran belleza, su claustro está colocado delante de la fachada principal de la basílica y llama la atención sus grandes dimensiones (48 metros de longitud), convirtiéndolo en uno de los mayores claustros de Europa. La Catedral Nueva fue construida entre 1761 y 1781 gracias a las aportaciones económicas del pueblo y del rey Carlos III. A diferencia de la anterior, esta catedral se engloba dentro del estilo barroco con tendencia al clasicismo francés y en su interior se halla La Virgen de Monteserrat, o como popularmente se conoce a “La Moreneta”, la patrona de Cataluña.

Sus barrios merecen un apartado diferente, ya que cuenta con más de diez zonas diferentes con identidad propia: adentrarnos en sus calles es descubrir el centro histórico o también el Cappont, uno de los barrios más modernos que acoge el campus universitario y la “Fira de Lleida”. Pardiñas es otra de las zonas más bonitas rodeadas de naturaleza, en concreto del Parque de la Mitjana y tiene una de las ramblas más largas de Cataluña. El barrio Secá de Sant Pere está situado al norte y en él conviven inmigrantes de todas las nacionalidades desde 1950.  Estos son solo algunos ejemplos de la diversidad cultural que existe en la metrópoli.

 

Fiel a sus tradiciones

Lleida sigue manteniendo vivas algunas de sus tradiciones y eso que algunas son muy antiguas. En 1481 se comenzó a representar el Misterio de la Pasión en Cervera, una representación en vivo sobre la Pasión de Cristo que dura unas seis horas y en la que participan más de 500 personas, vecinos de Cervera y de los alrededores. Se ha convertido en su seña de identidad durante la época de Cuaresma. Otras fiestas populares muy conocidas son el Carnaval de Solsona o el Rali de la Noguera Pallaresa,  que se desarrolla en el río del mismo nombre y es uno de los más caudalosos del mundo donde se puede practicar kayak.

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