Cómo insonorizar tu casa para dejar de oír a los vecinos

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Para algunos, el silencio es un privilegio del que ni siquiera disponen en su propio domicilio. El informe Quiero vivir mejor, elaborado por ‘Cuida tu casa’, concluía que un 10% de los españoles da un 0 a la insonorización de sus viviendas.

Según otro estudio, este del Instituto Nacional de Estadística (INE), casi el 16% de los hogares en nuestro país sufre un exceso de ruido, por encima de 35 decibelios por el día y 30 por la noche, los límites que contempla la legislación europea.

El Colegio Profesional de Administradores de Fincas de Madrid (CAFMadrid) estima que en el 20% de los casos, la contaminación acústica la generan los propios vecinos, con electrodomésticos, impactos, conversaciones o música altas, el sonido del televisor o los ladridos de sus mascotas.

En realidad, la verdadera causa es un deficiente aislamiento de las viviendas. Si el edificio es antiguo, tal vez no cuente con ninguna protección, más allá del ladrillo y el cemento. En otros casos, los aislantes son insuficientes o están deteriorados.

Realizar una obra general de insonorización supone hacer frente a una factura importante, sin embargo, hay soluciones parciales que según indican desde la Asociación Pro Derechos Civiles, Económicos y Sociales (Adeces) pueden amortiguar los sonidos molestos entre 25 y 70 decibelios.

Hay que localizar el foco de esos ruidos para actuar en las habitaciones que lo sufren, de tal manera que la reforma sea lo más limitada posible.

Paredes

En este caso la solución más económica son los biombos aislantes, que se pueden conseguir por unos 50 euros. También existen paneles acústicos que se colocan pegados a la pared y que incluso sirven como elementos decorativos. “En el interior de una habitación los paneles proporcionan absorción acústica, reduciendo ecos y reverberaciones. Si se aísla una zona concreta, el precio parte de 70 euros”, explican desde la plataforma Habitissimo.

Si contamos con algo más de presupuesto y queremos conseguir mejores resultados, es posible rellenar la cámara de aire de la pared con materiales que no son conductores del sonido, como lana de roca, láminas viscoelásticas o espuma de poliuretano. Si lo que nos separa del vecino es poco más que un tabique, habría que levantar una doble pared con aislante o revestirla con placas de pladur.

Techos y suelos

Mitigar los ruidos de impacto del piso superior (movimiento de muebles, pisadas u objetos que caen) puede depender de la buena voluntad del vecino, aunque una denuncia por contaminación acústica tal vez haga que un juez le obligue a realizar obras para eliminar el problema.

Las tarimas flotantes son una solución rápida y sencilla: dejan una cámara entre la base y el nuevo suelo que reduce los ruidos. Además, existen dos sistemas amortiguadores que son de fácil instalación, el Impactodan y Confordan. El primero tiene un grosor de 5 mm y se coloca bajo el mortero del suelo. El segundo, de 3 mm, se ubica bajo la tarima. En una vivienda de 100 m2, el precio sería de unos 350 euros.

 

Existe otra posibilidad para el vecino de abajo, aunque más costosa: construir un doble techo, con un espacio de entre 10 y 30 centímetros entre ambos (cuanto mayor sea ese hueco, más protección acústica obtendremos) en el que habría que colocar un material aislante.

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