Cómo identificar a falsos compradores

Equipo de Redaccion

Quien coloca un cartel de ‘Se vende’ en el balcón de su casa espera recibir cuantas más llamadas mejor porque eso demostrará que la propiedad interesa y que puede tener una rápida salida. Sin embargo, no siempre es así.

Algunos de los supuestos interesados no son más que curiosos que pretenden conocer los precios en una determinada zona o tantear las características de la casa para compararlas con la suya o para aconsejar sobre el estado del mercado a un familiar o a un amigo.

A menudo eso supone algo más que una llamada telefónica. Pueden concertarse visitas que supongan desplazamientos y pérdida de un valioso tiempo para el propietario. Los expertos de la plataforma Pisos.com ofrecen algunas pistas para identificar a estos curiosos y evitarlos.

Antes de nada, hablemos del descuento

Puede que quienes llamen por un anuncio no se interesen demasiado por las características de la vivienda, por sus dimensiones o su estado, sino que casi de inmediato quieran conocer el precio y si el propietario está dispuesto a aceptar una importante rebaja. El propósito de estos supuestos compradores es saber los márgenes en los que se mueve el mercado en esa zona. Es posible que sean agentes inmobiliarios que están haciendo su propio estudio o bien buscadores de gangas que desean conocer si al propietario le corre prisa vender.

Fisgones de casas ajenas

Conciertan una cita y acuden a la casa demostrando un interés que desaparece casi en el momento es que entran por la puerta. Entonces, todo son pegas: la distribución, las dimensiones de las estancias o la falta de trastero o de garaje, a pesar de que en el anuncio figurara claramente las características de la propiedad. Estos fisgones tan solo pretenden pasar el tiempo y ver cómo viven los demás.

No es para mí

Hay que desconfiar de los supuestos compradores que aseguran estar buscando una vivienda para un hijo o para un amigo. Es posible que sea un simple fisgón. Pero suponiendo que fuera realmente así, es absurdo intentar convencer a alguien de las ventajas de realizar una operación tan importante y tan personal si no va a ser el comprador final. Mejor esperar a negociar con el interesado, si es que existe.

Quienes no saben decir no

La asertividad es una cualidad de la que muchos carecen y que resulta muy útil en asuntos comerciales. Es posible toparse con compradores potenciales que casi de inmediato descartan la compra, pero que son incapaces de ser claros y ‘marean la perdiz’. Se les identifica porque no son directos, muestran dudas, no preguntan demasiado ni se interesan por los detalles. Aun así, aseguran que se lo pensarán y que llamarán para seguir hablando. No hay que esperar que sea así.

Reacios a conocer la vivienda

Tal vez por teléfono se muestren muy interesados en la propiedad, quieran saberlo todo e incluso entren en detalles con los que aparenten estar decididos a explorar la compra. Sin embargo, ponen pegas para visitar la propiedad: mal día, mala hora, mucho trabajo… Cualquiera que esté realmente interesado quiere ver cuanto antes lo que puede comprar. Ante las evasivas, lo mejor es sugerirle que llame cuando quiera cerrar una cita.

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