¿Cómo puede ayudar la economía circular a hacer más sostenible la construcción?

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La edificación es responsable del 30% de consumo energético en el mundo y del 30% del resto de recursos, además de generar el 28% de las emisiones de CO2 y el 35% de los residuos. Estos datos pertenecen a un estudio de la Agencia Internacional de la Energía que pone de manifiesto lo mucho que puede aportar el sector a la sostenibilidad del planeta.

Tal es así que tanto la industria de materiales como las constructoras están desarrollando programas para introducir la llamada economía circular en sus sistemas de producción, basada en el reciclaje y reutilización de los recursos. Es decir, se imita a la naturaleza, donde cualquier deshecho es aprovechado por el entorno preservando así los ecosistemas.

El modelo de economía lineal (producir-usar-tirar) provoca un gran gasto de energía y agua, y un volumen enorme de residuos sólidos, sobre todo en las obras de demolición, por el que se pierden valiosos minerales, metales y materiales orgánicos.

Todos los países de la Unión Europea han desarrollado directivas comunitarias sobre residuos para mejorar esos flujos. En España, el Real Decreto 105/2008 obliga a las constructoras a separar en sus deshechos los materiales pétreos (hormigón, cemento, tejas, ladrillo…), el plástico, la madera, el metal, el papel y el cartón. Los residuos pueden ser transformados después en otros materiales de construcción, como aglomerados, o utilizados en obras diversas, como firmes de carretera.

Menos hormigón y menos coste

Arquitectos y diseñadores juegan un importante papel en la aplicación de la economía circular porque son ellos los que pueden optar en sus obras por materiales sostenibles o procedentes de reciclaje. Esa nueva perspectiva ecológica está generando un debate en el sector sobre el uso del hormigón, el segundo material más utilizado de la tierra (después del plástico) y el segundo que más emisiones de CO2 produce.

Se trata de implementar sistemas más eficaces para reutilizar el concreto y, además, disminuir la cantidad de cemento que lo compone, sustituyéndolo por otros materiales orgánicos. Uno de los objetivos fijados en el Acuerdo Climático de París 2015 es disminuir las emisiones anuales de cemento un 16% para 2030. Por su parte, el Protocolo de Gestión de Residuos de Construcción y Demolición de la Unión Europea pretende que en 2020 se consiga reciclar el 70% de todos los deshechos.

La economía circular no solo tiene un beneficio evidente en la sostenibilidad del planeta, también en los compradores de propiedades inmobiliarias ya que una mayor eficiencia constructiva permite reducir los precios. Los expertos de Pisos.com estiman que los materiales sobrantes que se reutilizan cuestan un un 30% menos. Por tanto, el ahorro que obtienen los promotores se puede repercutir en los clientes.

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