Construir una piscina: ¿qué necesito saber?

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Se aproxima el verano de un año particular marcado por la crisis del Coronavirus (COVID19) y, con él, no pocas incertidumbres acerca de cómo será el tiempo de ocio y las vacaciones durante el estío de 2020. Con las previsibles medidas para limitar aforo en lugares públicos y en previsión de evitar riesgos de contagio, la idea de construir una piscina privada en la que disfrutar de los largos y calurosos días de sol junto a la compañía de familia y amigos gana en atractivo.

Además, construir una piscina puede revalorizar la vivienda por lo que, de tomar las decisiones adecuadas, puede considerarse una buena inversión. ¿Por dónde empezar?

Tipos de piscinas

A la hora de construir una piscina, la primera decisión pasa por decantarse por una tipología. A grandes rasgos, la balanza oscilará entre:

  • Piscina de obra. Las piscinas de obra son generalmente más costosas, aunque, en contrapartida, se adaptan a la singularidad de la ubicación. Su construcción, generalmente en hormigón o acero inoxidable, es más sólida y duradera.
  • Piscina prefabricada. Se trata de la opción más económica y la más sencilla en lo relativo a la instalación. Los materiales más habituales son el PVC o la fibra de vidrio, lo que le resta durabilidad respecto a la primera opción.


Respecto a la forma, las más habituales son la rectangular, la ovalada, la redonda o la forma de riñón, aunque las piscinas de obra permiten moldearse a las necesidades del terreno o al capricho del propietario.

Por último, la decisión del revestimiento condicionará no sólo su apariencia sino también la calidad del sellado y su resistencia frente a fugas o la facilidad de limpieza y mantenimiento. La opción más común es la de colocar azulejos, pero hay muchas más, desde la pintura o el vinilo al gresite o la tarima.

Accesorios y extras

Además de la construcción de la piscina, será necesario adquirir algunos accesorios para dar la instalación por completada. Dependiendo de la configuración de la piscina, con carácter general habrá que hacerse con una escalera (a no ser que ésta se construya de obra), una lona para cubrirla y un kit de limpieza para la superficie agua y el suelo del fondo.

Para utilizar la piscina durante todo el año o exprimir al máximo sus posibilidades, se pueden incluir extras en la instalación. Algunas de las posibilidades son:

  • Cubierta, ya sea fija o retráctil, lo que permitiría usar la piscina en días de lluvia o meses más frío.
  • Sistema de climatización del agua, para mantener una temperatura agradable independientemente de la temperatura externa mediante calderas, bombas de aire de calor o placas solares.
  • Mecanismo para nadar a contracorriente.  
  • Zona de jacuzzi o fuentes de cascada, si se quiere añadir a la piscina alguna funcionalidad tipo spa.
  • Sistemas de iluminación para usar la piscina durante la noche o cambiar el color de las aguas.

Dependiendo del tipo de piscina elegido, sus metros cúbicos, su acabado, accesorios y extras dependerá el precio final, que se puede mover en una horquilla amplísima comenzando alrededor de los 7.000 – 8.000 euros para los modelos más básicos (incluyendo mano de obra). Como recomendación, no está de más el pedir varios presupuestos.

Permisos necesarios

Antes de comenzar a construir la piscina, es necesario contar con licencia municipal. Generalmente, la propia empresa constructora se encarga de realizar la gestión, para la cual es requisito presentar un proyecto firmado por un arquitecto o un ingeniero.

Los plazos

Una vez conseguida la licencia, ¡manos a la obra! Una piscina prefabricada puede estar instalada y funcional en un par de semanas. No obstante, si se trata de realizar una piscina de obra, el plazo puede ampliarse a un mes o incluso dilatarse algunas semanas más.

Mantenimiento de la piscina

Conviene tener en cuenta que tener una piscina conllevará algunas tareas de mantenimiento para asegurar la salubridad de las aguas, básicamente,ocuparse de la limpieza del agua y del sistema de fontanería (depuradora, filtros, tuberías…) y mantener los niveles de PH y desinfectantes (cloro, bromo o similares) en determinados valores.

Si cambia la tonalidad del agua, se forma espuma o aparece alguna reacción en los ojos o en la piel, es señal de que algo no funciona correctamente y habrá que llamar al técnico especialista. También, si se detectan pérdidas de agua, más allá de las naturales: de hecho, las fugas son una de las averías más habituales en las piscinas. Un profesional podrá detectar el punto exacto afectado y realizar el sellado eligiendo el método más adecuado.

Como se puede ver la construcción y el mantenimiento de una piscina tiene una serie de requisitos que cumplir para que quede en perfectas condiciones y nos ayude a sofocar el calor y a disfrutar del verano.