Climatización por geotermia: energía limpia que viene de la Tierra

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En el subsuelo la temperatura siempre es constante: en torno a los 15ºC, gracias al calor que procede de las capas más profundas de la Tierra. Es la llamada energía geotérmica, inacabable, limpia y a disposición de cualquiera, de manera que puede ser un excelente recurso de climatización para las viviendas.

¿Cómo es la instalación?

Hay que instalar un circuito cerrado de canalización (algo similar a tuberías) que recoja ese calor y lo traslade a las estancias de la vivienda. Lo ideal es que la instalación se realice antes de la construcción, bajo los cimientos del edificio. Se puede hacer de dos maneras:

  • Geotérmica vertical: se realiza una prospección de entre 80 y 150 metros de profundidad, hasta donde descienden en vertical las canalizaciones.
  • Geotérmica horizontal: la canalización se convierte en una especie de malla que se distribuye en paralelo a la superficie por toda la extensión del edificio.

¿Cómo se intercambia el calor?

El elemento esencial de esta instalación es la bomba de calor, que debe ser de máxima eficiencia, es decir, de muy bajo consumo. Aunque se llame bomba de calor, su principal misión no es generar calor sino mover el que se consigue del subsuelo o el de las habitaciones según se necesite.

El proceso es parecido al funcionamiento de un frigorífico. En este caso, el sistema trabaja para sacar el calor de los compartimientos refrigerados y así lograr que baje la temperatura. En la geotermia, la bomba de calor ejerce un efecto reversible, es decir, expulsa el calor cuando se precisa refrescar el ambiente o lo introduce cuando hay que subir la temperatura.

El proceso es mucho más eficiente porque ese intercambio no se realiza en el aire, como las bombas de calor/frío clásicas que instalamos en las fachadas de los edificios. En un día de calor en Sevilla, ese tipo de bomba toma aire a 400C y tiene que trabajar para reducirlo 300C. Y al contrario, cuando la temperatura exterior es de 00C, hay que calentar el aire entre 20 y 250C.

En el subsuelo, como ya se ha apuntado, hay una temperatura estable de unos 150C. Cuando hay exceso de calor en las estancias, la bomba lo traslada al circuito, que utiliza el terreno como ‘sumidero’ climático. Y al contrario, cuando la temperatura es baja, introduce el calor que llega del subsuelo, generalmente a través de una instalación de suelo radiante y en acumuladores de agua sanitaria.

¿Qué espacio se necesita para la instalación y cuál es su coste?

Dependiendo de la dimensión del edificio, la sala de máquinas donde instalar la bomba y controlar los circuitos puede ocupar entre 3 y 8 metros cuadrados. No es un espacio pequeño. Tampoco lo es el coste. Dependerá mucho de las dimensiones de la casa, pero en cualquier caso es el sistema de calefacción más caro.

La pregunta en este caso es si compensa una inversión inicial elevada. Según expertos en estos sistemas de climatización, se puede llegar a ahorrar un 75% en la factura energética doméstica, de modo que en un máximo de cinco años podría quedar amortizada.

La vida útil de las bombas de calor es de unos 20 años y la del resto de materiales utilizados ronda los 50 años. Y una ventaja añadida nada desdeñable: la geotermia es ecológica porque prácticamente no produce CO2: por cada 1kW de electricidad consumida, se generan 4 kW de energía limpia.

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