Ciudades libres de alergias gracias a edificios que eliminan el polen

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Las plantas toman dióxido de carbono de la atmósfera, lo transforman en energía y desprenden oxígeno. Es la fotosíntesis. No existe un pulmón natural de esa magnitud, pero el hombre ha dado con un activo artificial que puede proporcionar unas beneficios semejantes.

Se trata de elementos químicos que dan lugar a un proceso llamado fotocatálisis por el que esas sustancias reaccionan con los gases contaminantes y otras partículas de la atmósfera dando lugar a compuestos mucho menos peligrosos y que pueden eliminarse con facilidad.

Hay varios experimentos urbanos que están sirviendo ahora para analizar el efecto práctico de aplicar esas sustancias en fachadas y calles. Madrid es un ejemplo de ello. En el marco del proyecto Life, se ha asfaltado toda una vía del distrito de Villaverde y se están efectuando mediciones para comprobar hasta qué punto se reducen los gases contaminantes en la zona.

El Instituto de Ciencias de la Construcción Eduardo Torroja (dependiente del CSIC) está llevando a cabo el estudio y han sido sus investigadores los que han anunciado una nueva utilidad de la fotocatálisis: eliminar el polen y reducir drásticamente las alergias en las ciudades.

La clave es la luz del sol

Varias personas de ese equipo científico son alérgicos y en una conversación informal surgió esa posibilidad teórica. Las partículas de polen son muy resistentes. Su capa externa es gruesa y dura. La manera de deshacerla es oxidándola. Y esa es justo la reacción química que genera la fotocatálisis.

Comenzaron a trabajar en el laboratorio para producir las sustancias que reaccionaran con el polen y parece que lo han conseguido. Es el mismo proceso que se consigue con el C02 o los óxidos de nitrógeno (principales contaminantes).

La sustancia fotocatalítica se inyecta en el hormigón, en el cemento o en el asfalto, incluso es posible aplicarla con pintura o con un aerosol. La luz del sol da lugar a una reacción espontánea de oxidación entre el polen y esa sustancia, generando un nuevo elemento inocuo que se arrastra y desaparece con la lluvia.

Hasta ahora los datos obtenidos en las pruebas realizadas con la fotocatálisis de contaminantes muestran que es posible reducir esas partículas en la zona de influencia hasta en un 89%. Los mismos resultados con el polen supondrían una increíble mejoría en la calidad de vida de los alérgicos que residen en las ciudades.

Según los expertos del Instituto Eduardo Torroja, trabajar con elementos fotocatalíticos elevaría los precios de los materiales de construcción aproximadamente un 10%.

La cantidad no parece elevada teniendo en cuenta el ahorro que supondría en gastos sanitarios. La Organización Mundial de la Salud (OMS) relaciona el C02 y los óxidos de nitrógeno con enfermedades cardiovasculares y pulmonares, con la diabetes y con la ansiedad. Si además se lograra reducir el polen en suspensión, podría frenarse una afección que padece el 25% de la población española.

Imagen destacada @eantoniovg, distribuida con licencia Creative Commons BY-2.0.

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