Casas a un euro y un compromiso: revitalizar las ciudades

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Las ciudades con nuevos barrios, edificios rehabilitadas y viviendas de reciente construcción ofrecen una imagen positiva que gusta a los propios ciudadanos. El problema es que estos planes de rehabilitación, en algunas zonas más decadentes, exigen grandes inversiones… o planes imaginativos.

El ayuntamiento de la localidad francesa de Roubaix, de unos 100.000 habitantes y ubicada junto a la frontera belga, ha optado por esta última opción. El consistorio ha comprado viviendas que vende ahora a cambio de un euro y un compromiso: quien adquiera el inmueble se compromete a rehabilitar el inmueble.

En realidad, la idea no es nueva. El ayuntamiento se ha inspirado en un proyecto que se llevó a cabo en la ciudad de Liverpool en 2013 (y que ahora hay posibilidad de renovar), en el que se vendió un lote de 20 casas antiguas en malas condiciones por una libra cada una.

En este caso, los compradores se comprometían a llevar a cabo las obras, en un plazo máximo de 3 años, y asumían la prohibición de no volver a vender las viviendas hasta pasados 5 años, para así evitar inversiones especulativas.

En Roubaix está previsto que, además de fijar plazos similares para los futuros compradores,  tengan la obligación de presentar proyectos de reforma, para las casas, que deberán ser validados por los expertos del ayuntamiento.

“Esto permitirá que las familias puedan convertirse en propietarias y que las viviendas sean renovadas. El propósito es que, además,  también se puedan revitalizar esos barrios”, ha asegurado el alcalde de la ciudad, Guillaume Delbar.

En España ya existen iniciativas similares aunque en medios rurales. Olmeda de la Cuesta, en la provincia de Cuenca, vende parcelas abandonadas para construir desde 200 euros. Es la manera que ha encontrado el ayuntamiento para intentar mejorar la imagen del pueblo y atraer a una nueva población que, además, invertirá en renovar la edificación. En A Xesta (Pontevedra), en cambio, se han ofrecido viviendas en alquiler, a precios simbólicos, a cambio del compromiso por parte de los inquilinos de mantener en buen estado las propiedades.

Este tipo de proyectos basan su atractivo en la posibilidad de convertirte en propietario por una inversión menor. El coste de la reforma varía, en función de las necesidades de cada casa y de las pretensiones de cada comprador, pero será inferior a lo que supone adquirir una vivienda a precio de mercado.

Es, además, una manera de reactivar el mercado de la rehabilitación, y puede generar un efecto arrastre para comercios y servicios. Por eso, la experiencia de Roubaix va a ser estudiada por otras muchas ciudades europeas, no solo para recuperar zonas en decadencia sino también para actuaciones puntuales en edificios de valor histórico o social, edificaciones para los que no se halla un comprador global pero sí podrían encontrarse varios inversores modestos.

Imagen destacada @David Owen, distribuida con licencia Creative Commons BY-2.0.

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