10 pasos para montar un huerto en casa: verdura fresca y ecológica a tu alcance

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Cada vez que probamos en casa unos tomates que parecen de plástico o unas cebollas insípidas envidiamos a quienes viven en el campo y pueden disfrutar cada día del sabor auténtico de las verduras y hortalizas. La solución para los urbanitas es comprar por Internet productos ecológicos, hacer una escapada a un pueblo para llenar la despensa… o traer el campo a la ciudad.

No es una locura, es ya una tendencia. Cada vez más consumidores se deciden a montar su particular huerto casero. A veces organizándose con otros vecinos para aprovechar parcelas en desuso, y otras buscando sus propios espacios en un patio, en un jardín propio (para los más afortunados) o en la terraza del piso.

“Tenemos una necesidad vital de tocar la naturaleza y una mayor preocupación por la calidad de los alimentos que comemos. Además, es una actividad desestresante y divertida”, afirma Alfonso Sánchez, biólogo y responsable de contenidos de la web Planeta Huerto. Y es que el interés por mejorar la dieta se convierte en una afición muy útil.

Preparar un huerto casero es más fácil de lo que parece y requiere menos espacio del que supones. Con la ayuda de Alfonso Sánchez, ofrecemos algunos consejos prácticos:

  1. El lugar elegido debe recibir al menos cinco horas de luz solar directa. Si no es así, solo podrás cultivar algunas especias y plantas aromáticas, como la hierbabuena, la menta o el cebollino.
  2. Calcula las dimensiones (mejor en forma de cuadrado o de rectángulo) dejando espacio suficiente para poder trabajar la tierra, regar o limpiar. También es posible plantar en distintos maceteros.
  3. Prepara una base aislante y cierra el recipiente. En ambos casos, utiliza madera o cerámica (materiales aislantes pero a la vez porosos) mejor que plástico. Debe tener como mínimo 20 centímetros de altura para que puedan crecer bien las raíces. Además, hay que incorporar un sistema de desagüe para el exceso de agua (más por la lluvia que por el riego).
  4. Una buena tierra es fundamental. El sustrato debe tener capacidad para retener agua y muchos nutrientes. A esa base se le añade el compost: entre 2 y 10 cm de grosor (depende de la extensión y el cultivo). También puedes utilizar abono: obtendrás más nutrientes, pero el mal olor atraerá a moscas y mosquitos.
  5. Mueve bien la tierra para oxigenarla y retira piedras o raíces para que quede bien limpia.
  6. Es el momento de sembrar: semillas o plantones (más aconsejables para los no iniciados ya que prosperan fácilmente), siempre a poca profundidad (aproximadamente la longitud de un dedo). Planta en hileras, dejando más o menos distancia según la especie de la que se trate: cuanto más grande, más espacio y agua necesitará para crecer bien.
  7. Según Alfonso Sánchez, los cultivos más sencillos para empezar son las lechugas, los rabanitos, los ajos tiernos, la rúcula y las espinacas. El tomate es recurrente en los agricultores sin experiencia, pero más complicado: “Atrae todo tipo de plagas. Hay que ir tratándolo y cogiendo cosechas hasta que no dé más», comenta el experto.
  8. Cubre el huerto con alguna malla amplia y más bien rígida para protegerlo de los pájaros y de tus mascotas, si tienes. Cuando estés tú, retírala.
  9. El riego es muy variable. Depende del cultivo, del tiempo de exposición al sol y de la temperatura. Para no equivocarse es mejor regar poco y con más frecuencia para que la tierra esté siempre húmeda pero no encharcada.
  10. Utiliza siempre compuestos naturales tanto para fertilizar la tierra como para combatir las plagas (por ejemplo, el extracto de ortiga). Se trata de cultivar alimentos puramente biológicos.

Foto @craigdietrich, distribuida con licencia Creative Commons BY-2.0

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