10 jardines desconocidos imprescindibles en Madrid

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A lo largo de los siglos los jardines se han adaptado al urbanismo de las principales ciudades, a su forma de vida y a las tendencias de cada momento. En muchas ocasiones los pequeños jardines, menos conocidos, son más atractivos por haber permanecido intactos durante años.  

En Madrid podemos visitar grandes jardines pero si quieres descubrir los tesoros más escondidos no te pierdas esta selección:

Jardín del Museo del Romanticismo

También llamado jardín del Magnolio. El Museo del Romanticismo se encuentra en la calle San Mateo 13, y se accede por la cafetería (Café del Jardín) del museo, haciendo las delicias de los visitantes que se quieran tomar un tentempié rodeados de plantas. El jardín es la guinda a una visita al museo que merece la pena.

Jardín del Museo Cerralbo

El pequeño espacio se encuentra en la calle Ventura Rodríguez, cerca del Templo de Debod y es uno de los museos con jardín menos conocidos y perfecto para un plan distinto.

escultura del siglo XVI en el jardín

Jardín de La Casa Encendida

En la terraza de este centro cultural podemos disfrutar de uno de los lugares más didácticos del centro de Madrid. Este espacio abierto se convierte en verano en el punto de encuentro de muchos actos y conciertos y, durante todo el año, puedes disfrutar de la huerta y de las plantas que se cultivan de manera sostenible en sus mesas de cultivo o en sus parterres. Cada especie cuenta con su placa identificativa por lo que además de disfrutar de las vistas de la terraza puedes aprender algo nuevo.

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Jardín del Museo Sorolla

El pintor diseñó la casa de su jardín inspirándose en jardines mediterráneos, valencianos y nazaríes. La fuente y el recorrido del agua hace alusión a los jardines de la Alhambra. Pero cuando los árboles de la calle General Martínez Campos crecieron y empezaron a ocultar el sol al jardín, desaparecieron los naranjos que plantó él mismo. Destacan los azulejos de peldaños, fuentes y paredes. Aunque este espacio, de los más bonitos y encantadores, es de acceso gratuito, el museo requiere entrada.

Invernadero de Arganzuela

Hay varios invernaderos en Madrid pero este es sin duda el más completo de todos. También llamado Palacio de Cristal de la Arganzuela es una estructura de hierro blanco que ha aguantado intacta las obras del soterramiento de la M-30 madrileña, que pasaba a sólo unos metros de su fachada. Pero lo curioso de este edificio era que formaba parte del conjunto de naves del matadero municipal, hoy convertido en centro cultural donde conviven cactus con palmeras. La remodelación conservó cuidadosamente la estructura de principios del siglo XX y las cuatro zonas climáticas que se recrean, no podían estar en mejor sitio.

Se accede por una de las puertas que dan a Madrid Río junto al Paseo de la Chopera. Es un plan estupendo para ir con niños.

Jardín del Museo Lázaro Galdiano

La Fundación Lázaro Galdiano se ubica en un palacete en pleno barrio de Salamanca, rodeado de un jardín clásico renovado, donde conviven bustos y esculturas con masas de vegetación de distintos colores. Destacan las escalinatas curvas adosadas al palacio, que han sido escenario de muchos eventos y desfiles de moda.

Para visitar el palacio hay que contratar una visita guiada pero para ver los jardines no es necesario. De todas maneras aquí tienes toda la información necesaria para planear tu visita.

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Jardín del COAM

La Sede del Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid es el resultado de un concurso de ideas y cuenta con una de los espacios más modernos y amplios de la ciudad. Ocupa el solar de las antiguas Escuelas Pías de San Antón y cuenta con un gran jardín interior. Inaugurado recientemente, el diseño de este jardín responde a las inquietudes y gustos de los más vanguardistas al combinar de manera equilibrada el hormigón y los planos de césped con las cristaleras del edificio. Gran variedad de materiales con un denominador común: destacar las líneas sencillas, puras y funcionales del edificio que estratifican el uso de las distintas plantas en salas para eventos y oficinas a modo de taller. Una visita obligada para los amantes del diseño y la arquitectura.

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Jardín del Príncipe de Anglona

La Latina es un barrio de moda para salir y tomar algo, y se convierte en un hervidero de gente los fines de semana. Pero hay un lugar escondido donde se puede desconectar del bullicio. Se trata de un pequeño jardín de crucero, de carácter romántico y medieval, protegido por la sombra de varios árboles que lo refrescan en los meses más calurosos.

Estaba ligado al Palacio de Anglona, se construyó en el siglo XVIII y fue reformado en el siglo XX por el paisajista Javier Winthuysen. Destaca un monóptero o templete circular y una fuente en el centro. Ocupa 500  y está en la Plaza de la Paja. Si buscas un rincón tranquilo para leer o descansar de un día de turismo este es tu sitio. Cierra por las noches.

anglona

Jardines de Javier Winthuysen

Precisamente el encargado de reformar el jardín del Príncipe de Anglona, da nombre a los jardines que podemos visitar junto al Real Observatorio Astronómico del Parque de El Retiro. Situado en el Cerro de San Blas y junto a la entrada del Ángel Caído, estos jardines de Javier Winthuysen en Atocha se realizaron entre 1926 y 1927 con el estilo clásico del famoso paisajista. Tras una larga degradación fueron reformados en el año 2008 por el arquitecto Gerard Loch, por encargo del Ministerio de Fomento y Medio Ambiente CEDEX, cuyas oficinas se encuentran en el mismo sitio y con la colaboración de la Universidad Politécnica de Madrid.

El nuevo jardín responde a las últimas tendencias en diseño y jardinería, con pletinas de acero en los caminos y una selección de especies muy cuidada. Destaca el pasillo de Zumaques, que en otoño torna a un color espectacular. Lo abrieron al público en el año 2009 y se puede visitar de manera gratuita en horario de oficina.

Winthuysen jardines (8)

Quinta de Los Molinos

Uno de los parques de origen privado más grandes de la ciudad y también uno de los más desconocidos. Esta quinta de origen agrícola te hará transportarte a fincas de cultivo, como si estuviéramos en pleno campo alejado de grandes núcleos de población. La plantación alineada de almendros se convierte en un manto de nieve a finales de invierno con una de las primeras floraciones del año.

Además de los almendros, se puede distinguir en la zona norte de la finca un jardín más romántico y de estilo paisajista, con riachuelos, plantaciones de flores y paseos arbolados. Es uno de los rincones más bucólicos de la ciudad. Está en la calle Alcalá 541 y la entrada es gratuita.

Imágenes @paiselibre, @arquitect_viva 

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